A 33 años del Escuadrón Pucará en Malvinas

Por Antenor Fernández Yañez


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La revista Nuevos Horizontes de EL DIARIO revela episodios protagonizados por el Escuadrón “Pucará” de la Fuerza Aérea Argentina y el accionar de la Armada y el Ejercito Argentino en la Guerra de Malvinas de 1982.

Para el 25 de mayo el Escuadrón Pucará perteneciente a la III Brigada Aérea desplegado en las Islas Malvinas había ofrendado la vida de ocho de sus mejores hombres y nueve habían sido heridos, pero su moral era alta y seguían combatiendo, atacando con éxito distintos objetivos terrestres, los aviones de combates argentinos que operaban desde el continente ese día atacaron y hundieron el Destructor Tipo 42 HMS Coventry, al Portacontenedores Atlantic Con-veyor, dañaron seriamente y dejaron fuera de operaciones a la Fragata tipo 22 HMS Broadsword; El 28 de mayo de 1982 dos aviones IA-58 Pucará derribaron dos heli-cópteros enemigos cerca de Darwin. En los combates terrestres también muere a manos del soldado Ledesma, un conscripto de 19 años, el teniente coronel Herbert Jones, comandante del 2º Batallón de Paracaidistas y el oficial de más alto rango inglés abatido en las Islas Malvinas.

Los aviones Pucará, tripulados por los Tenientes Miguel Ángel “Sombra” Giménez y Roberto “Chino” Cimbaro despegaron del aeropuerto de Puerto Argentino a las 10:30 horas y, tras un vuelo con mal clima bajo una espesa capa de nubes y con mala visibilidad, alcanzaron la zona de Camilla Creek a las 10:55 horas, divisaron a dos helicópteros británicos que se estaban dirigiendo hacia una zona de aterrizaje donde otros aparatos similares estaban descargando provisiones o evacuando heridos, cerca de Darwin.

El teniente “Sombra” Giménez, hizo un vuelo rasante sobre las líneas inglesas próximas a Pradera del Ganso, y disparó con sus cohetes al primer helicóptero, un Westland Scout, explotando el mismo en el aire; El segundo helicóptero fue tocado por los cohetes de Címbaro, desplomándose a tierra. La victoria de Miguel Ángel Gimé-nez, quién volaba el IA-58 Pucará matrícula A-537,confirmada por los británicos: su víctima fue el Scout XT629/DR del 3 CBAS (3rd Command Brigade Air Squa-dron) del Army Air Corp británico, cuyo piloto el teniente Nunn falleció pero el copiloto sargento Belcher pudo sobrevivir, el helicóptero abatido por el Teniente Cimbaro fue un Scout MK.1 del 3º CBAS /B FLIGHT de los Royal Marines con cohetes para ataque aire-tierra.

Después de finalizar con éxito su misión, ambos pilotos regresaron a Puerto Argenti-no por distintas rutas de vue-lo con la intención de dificul-tar una intercepción de cualquier posible Sea Ha-rrier presente en la zona, de-safortunadamente, el mal cli-ma le jugó una mala pasada a Giménez, quien se es-trelló accidentalmente contra el Cerro Azul, en la isla Sole-dad durante el vuelo de re-torno, entregando así el Es-cuadrón Pucará a su noveno hombre, Cimbaro, por el contrario, regresó sin proble-mas aterrizando a las 12.30 horas y rápidamente informó de las victorias obtenidas por él y Giménez.

De esta batalla surgió tam-bién una nueva capacidad del avión de contrainsurgen-cia Pucará: la de cazador de helicópteros.

Entre el 27 y 29 de mayo, la Base Aérea “Cóndor” ubicada en el Ismo de Darwin ya no funcionaba como tal, sus aviones ha-bían sido trasladados a la pista de Puerto Argentino, pero parte del personal del Es-cuadrón, aún permanecía allí, formando una compañía de infantes no preparada para tal misión; operaba a órdenes del Jefe de la Base Aérea, el Vicecomodoro Wilson Pedrozzo, habían improvisado defensas reciclando material; así por ejemplo, se instaló una cohetera de un avión Pucará, en un tractor y en otros lugares, todos combatieron hasta agotar sus municiones.

OPERACIÓN “ROSARIO”

El sol radiante del 28 de marzo de 1982, fue testigo de la zarpada de la Base Naval de Puerto Belgrano hacia las Islas Malvi-nas del buque insignia de la Fuerza de Tareas 40, el Destructor misilístico ARA “Santísima Trinidad” y del buque de de-sembarco ARA “Cabo San Antonio” con una tripulación de 750 infantes de marina y una Sección del Regimiento de Infantería Mecanizada 25 del Ejército completando en total una carga de combate de 8 mil toneladas.

A esa altura el submarino ARA “Santa Fe” navegaba llevando a bordo una sec-ción de la Agrupación Buzos Tácticos en-cargada de marcar la playa para el desem-barco. Mientras que en el rompehielos ARA “Almirante Irizar” iba el personal de reserva.

Durante la navegación hacia las Islas Malvinas el Comandante de la Fuerza de Desembarco Contraalmirante de Infantería de Marina Carlos Alberto César Büssera-rengó a sus tropas con este mensaje: “Nuestra misión es la de desembarcar en las Islas Malvinas y desalojar a las fuerzas militares y a las autoridades británicas que se encuentran en ellas. Esto es lo que va-mos a hacer”, agregó luego “En estas Islas vamos a encontrar una población con la que debemos tener un trato especial. Son habitantes del territorio argentino y por lo tanto deben ser tratados como lo son todos los que viven en la Argentina”y finalizó di-ciendo “Mañana mostraremos al mundo una fuerza argentina valerosa en la guerra y generosa en la victoria. Que Dios los pro-teja. Ahora digan conmigo: ¡Viva la Pa-tria.”.

Los buques navegaron a velocidad máxi-ma, pero el 29 de marzo un temporal los frenó en su navegación y se resolvió pasar el día “D” al 2 de abril otorgándole a Neptu-no su participación en las vísperas de la toma.

La punta de lanza del desembarco fue-ron ocho buzos tácticos que salieron apro-ximadamente a las 4.00 del 2 de abril del submarino Santa Fé para marcar la playa de desembarco. La noche era cerrada (os-cura), una “boca de lobo”; los vehículos anfibios tocaron tierra a las 6.30 en punto. Cuando se abrieron las rampas de los ve-hículos anfibios los infantes de marina al salir, en un acto espontáneo, comenzaron a gritar ‘¡Viva la patria!”, “Viva la Patria”.

Mientras tanto en la casa del gobernador británico, las fuerzas especiales solicita-ban su rendición. Para forzarla, el Capitán de Corbeta de Infantería de Marina Giachi-no y el Teniente de Fragata García Quiroga seguidos de tres hombres se lanzaron a la Casa, siendo heridos mortalmente Giachi-no y con heridas graves García Quiroga y el Cabo Urbina. Esa acción heroica con-venció al Gobernador Hunt de la determi-nación argentina y pocos minutos después se rindió al Contraalmirante de infantería de Marina Büsser.

Luego de 149 años de usurpación el pa-bellón argentino ondeaba nuevamente so-bre las Islas Malvinas.

El pabellón argentino ondea nuevamen-te sobre las recuperadas Islas Malvinas

02 de Abril de 1982

VOLADURA DEL PUENTE EN FITZ ROY

El 2 de junio de 1982 tiene un recuerdo muy especial para los integrantes del Arma de Ingenieros del Ejército Argentino. Ese día, el Teniente 1ro. Horacio Darío Blanco, perteneciente a la Compañía de Ingenie-ros de Combate 601, detonó las cargas colocadas en el puente de Fitz Roy, y con esa acción de guerra propiciaron el que posteriormente fue llamado por los mismos ingleses “El desastre de Bluff Cove”.

Ese puente, estaba ubicado en un estua-rio, al Sudoeste de Puerto Argentino y se trataba de una obra de cien metros de largo, con calzada de madera y gruesos pi-lotes de hormigón.

Cruzaba el profundo estuario y comuni-caba las localidades de Fitz Roy, donde había un establecimiento rural, con Puerto Argentino. Los que se habían replegado no habían podido “dar fuego” a las cargas que habían instalado en el puente, La impor-tancia estratégica de ese puente era fun-damental.

A través del curso de agua, podían lle-gar naves que desembarcarían tropas, acortando el camino hacia Puerto argenti-no.

El Teniente Blanco seleccionó al perso-nal, preparó el armamento y cargó el único explosivo de que disponían unos 40 kg. De Trotyl – el, dos suboficiales y diez soldados se pusieron en camino por medio helitrans-portado.

El explosivo, a modo de carga rápida, fue colocado en el estribo de la primera orilla y también en los dos primeros apo-yos del mencionado puente se afirmaron cargas de trotyl.

Durante el día, un soldado custodiaba el lugar del puente y otro soldado, el lugar de vivac. De noche, la vigilancia se repartía en dos turnos y tres puestos de guardia que cubrían el terreno, en un radio de 360 grados. Cada tres días se extraían los de-tonadores eléctricos de las cargas, se les “daba fuego” (se los activaba) y se los reemplazada por otros detonadores, man-teniendo siempre el circuito eléctrico en aptitud operable.

A las 14:30 horas de aquel 2 de junio de 1982 el Teniente Blanco “dio fuego” a las cargas, destruyendo casi totalmente el puente. Enseguida se inutilizaron los me-dios eléctricos, se aligeró el equipo indivi-dual y se comenzó la marcha a pie con rumbo a Puerto Argentino, distante, de allí unos 25 kms.

Las consecuencias de la voladura del puente Fitz Roy fueron desastrosas para los británicos. Dos de sus naves de guerra, el HMS “sir Galahad” y el HMS “Sir Tristan” que habían llegado al estuario transportan-do un regimiento de Guardias Galeses, no pudieron desembarcarlos y debieron a-guardar. En esas condiciones, el 8 de junio de 1982 soportaron el sorpresivo ataque de los aviones de la Fuerza Aérea Argenti-na.

El saldo fue de casi cincuenta muertos y más de cien heridos, y los dos navíos de guerra quedaron fuera de combate. Estas acciones bélicas fueron amargamente re-cordadas por los británicos, quienes al re-ferirse a ellas las denominaron “el desastre de Bluff Cove”, ya que la Guardia Galesa debía unirse a otras tropas británicas en Ensenada Bluff (Bluff Cove) o según otra versión Thedisaster of Fitz Roy y del lado argentino se lo denominó “El descalabro ingles en Bahía Agradable”.

(Antenor Fernández Yañez, cel 73041229).

 
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