Mauricio Soria tampoco puede hacer milagros

“Su llegada generó entusiasmo, pero Soria necesita tiempo de trabajo”.


SERGIO APAZA VERA, ENTRENADOR DE FÚTBOL.

La llegada de Mauricio Soria a la Selección Boliviana de Fútbol generó muchas expectativas en los hinchas e incluso en el periodismo y la ciudadanía en general, teniendo en cuenta sus antecedentes positivos y la pobre actualidad del equipo. Muchos habrán creído (creo que incluso él mismo) que Soria venía y se solucionaban los problemas. Pero Soria tampoco puede hacer milagros. Y eso quedó demostrado en el partido frente a la Argentina.

En el fútbol actual es más difícil jugar y ganar de local que de visitante y lo sabemos todos los entrenadores y algunos periodistas e hinchas. En otras palabras, todos conocemos la receta que parece simple aunque no lo sea: todos atrás y especular con el reloj. Táctica: cuatro o cinco atrás, la misma cantidad en el medio intentando cortar el juego (ensuciarlo en la mayoría de los casos) y cerrando las bandas, y un punta con cien años de soledad, esperando un pelotazo salvador, con la complicidad de una defensa distraída.

Esta clase de equipos son los que juegan con el error del rival, que apuestan al contraataque, son una incógnita, y dependen mucho del funcionamiento del rival, si el rival está inspirado y convierte rápidamente, tiene que cambiar planes y salir a atacar, situación con la que no se siente cómodo.

¿Les recuerda algo esta forma de jugar?, ¡claro! es la misma que utilizaba la Selección Boliviana de Fútbol, en casi todas las Eliminatorias, por eso no nos ha ido bien excepto las que jugamos al ataque (porque el equipo había entrenado para atacar) y ganamos todos los partidos en condición de local, 1969, 1977, 1989, 1993, y alguna que no recuerdo. Yo siempre digo lo mismo: en un partido se puede ganar o perder, son cosas del fútbol. Pero jugar y dominar el juego es algo muy distinto, mucho más difícil de conseguir. Hay pocos equipos que siempre lo hacen. Siempre salen Al campo y, ya sea con tres defensores o con cuatro, con tres delanteros o uno, dominan el juego en el centro del campo, que es donde se cuece el fútbol, salen a atacar sin importar si juegan de local o de visitante, tampoco interesa mucho el rival de turno. Después puede tener mayor o menor acierto en las áreas, puede estar más o menos acertado de cara al gol. Puede ganar o perder, pero siempre habrá desempeñado su modelo de juego ofensivo. Cualquier equipo que pretenda ser ofensivo debe defender arriba para no ser tontamente vulnerable cuando no tiene la pelota, porque sino el equipo se hace muy largo. Si presionamos arriba y los centrales están en tu área, no vale de nada. Una regla clara es: equipo ofensivo que no achica no sirve.

La Selección tiene que saber atacar para ganar de local, ahí no sirve apostar a la suerte, si ganamos todo de local, tenemos muchas posibilidades de clasificar. Entiendo que a eso apuesta Mauricio Soria, pero para conseguir el cambio de mentalidad en todos (jugadores, dirigentes, periodistas e hinchas) hay que seguir un proceso duro y largo, porque primero debemos salir de nuestra zona de confort. Ya estoy escuchando las frases funestas de siempre: “En el fútbol boliviano eso no se puede hacer”, “para qué, si siempre hemos jugado de otra manera”, “no podemos hacer experimentos ahora, quizás más adelante”, “para qué, si igual vamos a perder” y muchas otras más. Pregunto ¿cómo nos ha ido con la forma tradicional de jugar? (colgados del travesaño)… mal, entonces, si sabemos cuáles son los resultados con esa forma de jugar, porque no intentamos cambiar, tal vez así podamos cambiar los resultados.

Un último acápite para todos los exitistas y resultadistas que quieren ganar antes de trabajar y jugar. Cuando el equipo está en una etapa de cambio, como nuestra Selección, y en este proceso le toca perder partidos, con goleadas que duelen como esta frente a la Argentina, todos (hinchas, periodistas, dirigentes, etc.) jugamos un papel fundamental. A veces en contra porque en vez de apoyar con críticas constructivas, criticamos agriamente intentando destruir, lo que hace que los dirigentes y jugadores estén más tensos y tomen decisiones equivocadas o bajen su rendimiento habitual. Cuando todos apoyamos, nos hacemos tan importantes como el mejor jugador, porque recibir apoyo conmueve y compromete más todavía. Por eso el jugador, juega sin presiones extras, más allá de representar a tanta gente responsablemente y dando el máximo de su capacidad. En cambio cuando las cosas salen bien, todo somos positivos, todos tenemos buena actitud. En el fútbol es clave el tiempo de trabajo. El entrenador acaba de llegar, hizo muy pocas prácticas con el plantel completo y es por eso que los hinchas tendrán que tener paciencia para que aparezcan los resultados.

 
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