Entre dificultades y solidaridad

Testimonios de caravana de sillas de ruedas


Miembros de la caravana de sillas de ruedas, recuerdan los malos momentos que pasaron en su recorrido desde Trinidad hasta la Sede de Gobierno. Denunciaron que en varias localidades, comunarios no les permitieron la entrada a iglesias ni a hospitales bajo el argumento de que no tenían autorización respectiva. Sin embargo, también reconocieron el trato solidario de muchos pobladores a lo largo del camino.

La caravana de sillas de ruedas inició en Trinidad - Beni el 15 de noviembre de 2011, con 15 personas, número que se fue incrementando con el transcurso de los días, hasta llegar aproximadamente a 150 personas, que realizaron un recorrido de 1.520 kilómetros, hasta la ciudad e La Paz , expresó uno de los marchistas, Samuel Cabrera.

Durante su recorrido se tropezaron con grupos de personas que, recibieron a la caravana con la mayor disposición de ayuda, principalmente en la ciudad e Cochabamba, donde les brindaron cobijo, alimentos y agua, señaló.

Sin embargo, en otros sectores como, Vila Vila y Panduro, las personas de la región les prohibieron el ingreso a distintos recintos, señalando que no existía permiso para poder cederles ambientes donde pernoctar, hecho por el cual las personas de la caravana debieron pasar la noche a la intemperie, soportando el mal tiempo, destacó Cabrera.

Ante esta realidad, el grupo de marchistas decidieron incrementar el ritmo de avance, de 20 kilómetros día a 25 kilómetros para poder llegar de manera pronta a la sede de Gobierno para dar a conocer su reclamo y poder descansar, señaló.

“Cerca a la tranca paceña fuimos nosotros humillados, con palabras, nos calificaron como personas inservibles y para evitar esas cosas y enfrentamientos, tuvimos que exigirnos caminar 25 Kilómetros más, por lo que llagamos a la Paz a las dos de la madrugada”, dijo.

Cabrera dio a conocer también que por la gravedad, de algunas de las personas que integraban la caravana, tuvieron que regresas a sus sectores, para ser atendidos y posteriormente darles alcance, para proseguir la marcha.

Una de las pocas personas que continuó con la marcha a La Paz, pese a haber sufrido una caída de gravedad en una de las subidas de la carretera por Quillacollo, fue Florentina Cusi, persona que se moviliza con la ayuda de una silla de ruedas.

“Cuando llegamos en el Hospital del Kenko nos han atendido bien, nos han curado y gracias a eso me he sanado”, mencionó Cusi.

 
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