[Cap. MSc. Melwin Boris Mendoza]

La realidad de nuestro sistema vial


Tradicionalmente, la infraestructura vial ha potenciado al máximo la movilidad y la eficiencia económica a costa de la seguridad de los usuarios de la vía pública. De hecho, a medida que aumenta el parque automotor en todo el mundo, circular a pie o en bicicleta es cada vez poco frecuente y más peligroso. En muchos países los peatones y los ciclistas tienen que compartir la calzada con motorizados que circulan a gran velocidad o como en el caso nuestro con los vehículos que se encuentran en medio de un tránsito caótico, lo que les obliga a tener que afrontar situaciones peligrosas.

Es necesario introducir cambios que permitan optimizar la circulación de vehículos y peatones teniendo en mente la seguridad vial y a los distintos usuarios de las vías. En muchos países de América Latina esos cambios ya se están llevando a cabo, por lo general fomentando el uso de un transporte público seguro, implementando centros de control del tráfico enlazados con sistemas inteligentes de transporte, la construcción de estacionamientos públicos y la separación de los distintos tipos de usuarios de la vía.

Son medidas encaminadas a promover mejoras en el sistema vial y reducir los congestionamientos. Tales cambios están en consonancia con las iniciativas internacionales para mejorar la calidad de vida en las ciudades, medidas propuestas por organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud.

Es necesario recalcar que los sistemas viales seguros tienen en cuenta las necesidades de todos los usuarios de la vía pública, en especial de los peatones, ciclistas y personas con capacidades diferentes, es ahí donde se plantea la interrogante sobre nuestro escenario: ¿El sistema vial en nuestro país es seguro y eficiente? Cuando observamos los deterioros y deformaciones que existen en nuestras calles y avenidas, la falta de estacionamientos públicos, la superposición de actividades en vía pública (comerciantes sobre las aceras y la calzada), la centralización de rutas del transporte público, la mala disposición de puntos de parada y estacionamientos, la deficiencia en el sistema de señalización y la aplicación de tasas impositivas elevadas para vehículos modernos que promueven la tenencia y el uso de vehículos antiguos, identificamos algunos de los varios elementos que pueden formar parte de la respuesta que se podría dar a la pregunta planteada.

La aplicación de medidas de seguridad en el diseño de los proyectos de infraestructura vial puede mejorar considerablemente los niveles de seguridad vial de todos los usuarios de la vía pública. Ello es especialmente cierto cuando el diseño y el mantenimiento de las vías parten de planteamientos que promuevan la eficiencia y la seguridad vial que permitan ayudar a controlar la velocidad y reducir la probabilidad de que se produzcan hechos de tránsito. Algunos de estos planteamientos son: la construcción de estacionamientos públicos, la ampliación de las vías, la elevación de pasos peatonales, la implementación de barreras en los laterales de las vías y la separación de los distintos tipos de usuarios que existen en la vía.

En la actualidad, varios países aplican políticas de Estado para promover la implementación de medidas destinadas a la solución de problemas relacionados con el tránsito, el transporte y la vialidad, exigiendo la realización de auditorías en seguridad vial en las vías y carreteras para verificar la eficiencia y la calidad de las mismas.

Todo este análisis nos lleva a la conclusión de que no es posible ejercer controles estrictos e imponer sanciones drásticas cuando hay varias deficiencias en el sistema vial, más aún cuando no se ha otorgado a los usuarios de la vía espacios seguros y eficientes para una circulación segura. De donde se concluye que existe la imperiosa necesidad de configurar un nuevo sistema vial que esté acompañado por la realización periódica y permanente de auditorías en seguridad vial que permitan mejorar la calidad de vida de todos los usuarios y aporten más seguridad a los desplazamientos.

El autor es docente UNIPOL.

borismen55@gmail.com

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