¿Qué se esconde detrás de la suciedad del ombligo?

Investigadores encontraron restos de algodón, polvo, piel, grasa, proteínas, sudor y más de 2.000 especies distintas de bacterias.


Investigadores contaron al menos 2.368 especies distintas de bacterias en 60 muestras analizadas. FOTOLIA.

La suciedad que encontramos en el ombligo, conocida coloquialmente como “pelusa” es tan habitual que quizás jamás reparamos en por qué está allí y cuáles son sus secretos.

Estas pelusas se forman en mayor cantidad en hombre peludos de mediana edad, y especialmente en aquellos que acaban de subir de peso recientemente, según informa BBC Mundo.

Son esas las conclusiones de una investigación de la Universidad de Sydney, Australia, liderada por Karl Kruszelnicki.

El doctor Karl, como lo conocen sus fans, tiene un programa de radio sobre ciencia en Australia, y recientemente uno de sus oyentes preguntó sobre cómo se forma la suciedad del ombligo. Esto provocó que el doctor Karl distribuyese un cuestionario a través de internet con el fin de averiguar más sobre ese lugar al que nunca nos miramos.

En 2009 un investigador de la Universidad Tecnológica de Viena, Georg Steinhauser publicó una hipótesis sobre el ombligo en una importante revista científica. Por alguna razón, Steinhauser recolectó la pelusa de su ombligo cada día durante tres años.

En total, el investigador recolectó 503 muestras de su ombligo, cuyo peso combinado no llegó ni a un gramo. De media, cada muestra tuvo una masa de 1,82 miligramos, y la mayor de todas ellas pesó 9,17.

“ALGODÓN, POLVO, GRASA...”

Steinhauser encontró, además de restos de su camiseta de algodón, polvo, restos de piel, grasa, proteínas, sudor y también analizó la composición química de las muestras.

HÁBITAT CERCANO Y DESCONOCIDO

Rob Dunn, investigador del departamento de biología de la Universidad de Carolina del Norte inició un proyecto llamado “Proyecto de diversidad del ombligo”.

En 2011 Dunn y sus colegas recogieron muestras de más de 500 voluntarios en una conferencia científica en Carolina del Norte. Pero esta vez no estaban interesados en la pelusa: querían saber más sobre los micro-bios que habitan el ombligo.

“El ombligo es uno de los hábitats que tenemos más cercanos, y sin embargo es uno de los más desconocidos”, aseguran los investigadores, por lo que se propusieron ver qué bacterias los habitaban.

Dunn y sus colegas descubrieron que la diversidad microbiológica de los ombligos es enorme. En las 60 muestras que analizaron contaron al menos 2.368 especies distintas y sospecharon que tal número podría ser incluso mayor. Pero la mayor parte de las bacterias que encontraron son bastante raras: 2.128 se hallaban presentes en los ombligos de tan solo seis personas.De hecho, la ma-yoría estaban en tan solo un individuo.

Aunque no había especies comunes a todos los individuos, ocho tipos distintos de bacterias estaban presentes en al menos un 70% de los participantes. Estas ocho bacte-rias conformaban casi la mitad de todas las encontradas.

¿Por qué tal nivel de diversidad? Dunn sospecha que algunos de estos microbios se han adaptado a la vida en contacto con la piel humana, mientras que otros están sim-plemente de paso. A pesar de que la enorme riqueza de bacterias hace imposible predecir lo que se puede encontrar en el interior del ombligo humano.

ABC / MADRID

 
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