Plinio el Viejo



Tras una terrible erupción del Vesubio, las ciudades itálicas de Pompeya y Herculano, cubiertas por la lava hirviente y cenizas quedaron completamente destruidas.
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Plinio el Viejo, fue el más grande erudito de su época. El testimonio de su obra, “Historia Natural”, descrita en más de 37 volumenes, es un trabajo en el que dedicó tiempo y esfuerzo para atesorar informaciones de toda índole, historia, arte, ciencia, etc. y dejar como un legado a la humanidad.

Nació en las cercanías del lago Como (uno de los más pintorescos de Italia, situado al pie de los Alpes) en el año 23 después de Cristo. Dejó valiosísimos escritos, dejando constancia de cuantos hechos importantes vieron sus ojos, y además rescató todas aquellas historias y leyendas que llegaron a sus oídos, correspondientes a los pueblos antiguos.

De muy pequeño recibió una educación esmerada de sus preceptores, con el amor y estímulo de sus padres Celer y Marcela. Cuando tenía 11 años su familia se trasladó a Roma, en cuyo foro debatían hombres muy sabios. Por entonces Tiberio era el emperador y su corte vivía en un ambiente corrompido por la osten-tación y la familia de Plinio tuvo que vivir bajo esa sombra. El célebre Apión se hizo cargo de la educación de Plinio, y poco a poco fue empapándose de conocimientos, nada escapaba a su atención, consignaba en sus notas lo mismo el discurso de un buen orador, como las hazañas de los gladiadores, las intrigas entre las damas de la corte o la vida cotidiana de los romanos.

A los veintitrés años inició su carrera militar en Germania y durante su permanencia escribió algunas obras como “Bellorum Germaniae”, en la que relataba de manera viva y dramática las campañas de Roma contra los germanos. Después de algunos años regresó a Roma para dedicarse al estudio, el cultivo de las letras y la jurisprudencia.

Durante el mandato de Nerón asistió a la construcción de la Domus Aurea después del gran incendio del año 64. Dedicó mucho de su tiempo a temas como la gramática y la retórica. Studiosus, es un trabajo detallado sobre la retórica que fue seguido por los ocho libros de De Dubii Sermonis. Su intervención en la política le valió el puesto de procurador en Hispania (hoy España), donde estuvo cuatro años. En su “Historia Natural” consignó 120 medicamentos de ese país, 70 grupos étnicos y las relaciones de 400 entidades geográficas. Aportó datos valiosos como curiosos, por ejemplo: la distancia que cubre de Éfeso a Gades (Cádiz), por tierra: ¡8.945.000 pasos! Además, su extraordinaria imagi-nación le llevó a escribir fantásticos relatos sobre batallas con dragones.

Desde su nacimiento, 7 emperadores había tenido Roma, ahora su amigo de la infancia, Tito Flavio Vespasiano, ocupa-ba el trono, entonces, Plinio fue nombrado “Cuestor” (magistrado que se ocupaba de los asuntos financieros) y con algún esfuerzo logró estabilizar la economía del imperio. Durante este tiempo completó su obra “Historia de su tiempo” en 31 libros. Por entonces, se interesó por el porvenir de su sobrino, hijo de su hermana, que más tarde sería conocido como “Plinio el Joven”

Antes de los 45 años, había leído y tomado notas acerca de 146 autores lati-nos y 327 no latinos, sin contar las miles de notas de todos los temas que él con-sideraba interesante. Años después concluía su “Historia contemporánea” que dedicó a Vespasiano. Cuando Plinio cumplió 52 años, fue nombrado jefe de la escuadra romana, con base en Misena. Su nuevo puesto le exigía poco esfuerzo, por lo que se entregó a sus lecturas y a escribir, siempre acompañado por “Plinio el Joven”, su dilecto sobrino.

El 23 de agosto del año 79, después de Cristo, ocurrió algo inesperado, en Mi-sena, cerca a las ciudades de Pompeya y Herculano, comenzaba a erupcionar el Vesubio. Plinio, atraído por esta manifes-tación de la naturaleza, rápidamente hizo aparejar un barco ligero, por un azar del destino, su sobrino no lo acompañó en aquella expedición. Decidido a observar de cerca la erupción, Plinio ordenó desplegar las velas, a medida que se iban acercando, el sabio latino tomaba notas, mientras que otro de sus colaboradores dibujaba con detalles este fenómeno. De pronto la montaña estalló, escupiendo lava y cenizas hasta formar un hongo negro en las alturas, al mismo tiempo el mar se agitó y una fuerte ola amenazó la frágil embarcación. Plinio obsesionado en su propósito ordenó continuar el curso, muy pronto estuvieron cerca de la ciudad de Stabia, donde lograron atracar después de muchos esfuerzos. Cuando desembarcaron, una nube de cenizas oscureció la ciudad, después el sol desapareció detrás de un espeso manto oscuro. Buscaron refugio en la casa de Pomponiano, amigo de Plinio. Toda la tarde continuó la lluvia de lava y ceniza sobre Stabia, Pompeya y Herculano, eran las ciudades condenadas a desapa-recer.

Mientras todos huían y las cenizas enterraban a las dos ciudades, Plinio se acercaba valerosamente a la montaña, “para observarla mejor”, pero no pudo resistir mucho, la ceniza y el humo terminaron por asfixiarlo, aún moribundo siguió escribiendo lo que sus ojos veían. Allí, en las faldas del volcán, Plinio, a la edad de 56 años, ofrendó su vida en aras de la ciencia, 25 de agosto de 79.

Tres días después, cuando calmó la ira del Vesubio, “Plinio el Joven” fue al res-cate del cuerpo de su padre adoptivo. Pasado este terrible suceso, La erupción fue descrita por su sobrino, de ahí que en vulcanología se haya denominado “erupción pliniana” a la erupción violenta de un volcán con proyección en altura de materiales pulverizados formando una sombrilla densa y oscura.

El relato de sus últimas horas es contado en una interesante carta que su sobrino y heredero, “Plinio el Joven”, dirigió 27 años después de los hechos a Cornelio Tácito). También envió, a otro estudioso, un informe sobre los escritos y el modo de vida de su tío.

Así terminó la vida del más grande erudito y sabio de Roma. Sacrificando sus horas de descanso, pudo dar cima al monumental legado de sabiduría que nos dejó, in-mortalizando con sus es-critos su nombre. Lamentablemente, de su obra sólo se ha conservado la Histo-ria Natural en 37 libros, fruto de la información recogida de más de 2.000 libros. En ella recopila im-portantes conocimientos científicos de la antigüedad que abarcan la botánica, la zoología, la mineralogía, la medicina y la etnografía.

La historia de Plinio el Vie-jo es la de un hombre dis-puesto al sacrificio en be-neficio de sus semejantes.

 
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