Bolívar y Chapecoense se fundieron en un abrazo de solidaridad

Un partido con contornos más que emotivos se llevó adelante anoche, en el estadio Hernando Siles, donde los celestes se dieron modos para salir gananciosos ante un joven contrincante.


El atacante Fierro observa el balón ante la presencia de dos rivales.

Bolívar y Chapecoense se fundieron anoche en un partido de la solidaridad, tras la tragedia que azotó al club brasileño en noviembre del año pasado, donde lo futbolístico incluso llegó a pasar desapercibido porque lo emotivo estaba vestido con los colores del lub brasileño, que perdió a casi toda su plantilla en noviembre del año pasado.

El partido pasó a segundo plano pero se lo vivió con intensidad, sobre todo en el primer tiempo, cuando ambos se lanzaron en procura del arco contrario. Fue el momento de lo emotivo, desde el ingreso d elos jugadores brasileños, quienes se ganaron el reconocimiento de la afición celeste que inclusó hasta los vitoreó a partir del minuto 71, tomando en cuenta el número de personas que perecieron en el avión Lamia.

Al final, Bolívar ganó por 3-1, si bien su triunfo no corrió peligro, pero al principio tuvo cierta resistencia de los brasileños. Los rivales del vecino país, se dieron modos con sus jóvenes figuras a darle alguno que otro problema al celeste, que no obstante fue siempre el que tuvo el predominio en el juego.

Le costó a los celestes abrir el arco, pero finalmente fue William Ferreira el que abrió el arco, a los 39 minutos. Un centro desde la izquierda fue empalmado por el charrúa, quien con un frentazo perfecto abrió el marcador. Como lo festejó el uruguayo, que poco a poco se está volviendo a encontrar con las redes del arco contrario.

Siguió machacando el celeste paceño, por eso llegaron una y otra opción para anotar.

Sobre el final de la primera etapa, también hubo otra posibilidad de Fierro, pero no pudo definir de la mejor manera. Con esta diferencia mínima, terminó el primer tiempo del encuentro jugado ante un mal tiempo, con amenazas de lluvia.

En el segundo tiempo, el lance fue totalmente favorable a los celestes que buscaron el arco contrario, mientras los brasileños parecieron rendirse ante el ímpetu del cuadro local. Se vio a varios de los jugadores, un tanto agotados porque el trámite del primer tiempo había sido bastante intenso.

Sin embargo, en la segunda etapa fueron los celestes paceños los que aumentaron la cuenta a favor. A los 29 minutos de la etapa final, el charrúa Gastón Sirino dio muestras de su gran clase, se sumó a la fiesta, anotó el segundo con un tremendo derechazo inatajable tras recibir una buena habilitación del volante Leandro Maygua.

El Chapecoense no se iba a rendir, porque buscó el descuento hasta con desesperación.

Sin embargo, sobre los 33 minutos de juego, los brasileños dieron muestra de su espíritu indomable, mediante Regis, quien trastabilló, el balón rebotó en el piso y confundió a Dituro, fue el 1-2, en medio de la sorpresa de los jugadores locales. Pero ya la fiesta estaba instalada en el Siles, con la gente de Bolívar vivando por el Chapecoense, éstos aplaudiendo a los hinchas locales. Y, sobre el final del encuentro, a los 47 minutos, fue el turno de Nelson Cabrera, quien con un cabezazo marcó el 3-1 definitivo.

Intentó algo más el Chapecoense, pero sus jugadores ya estaban fundidos y no querían más para el trámite del encuentro.

No hubo para más, la fiesta pasó a otros niveles, de homenaje a un Chapecoense indomable. Eso fue lo más importante, por eso cuando terminó el encuentro, varios jugadores celestes se acercaron a los del Chapecoense para felicitarles por su buen nivel. Ya era el momento de los abrazos y felicitaciones de ambas partes. Bolívar y el Chapecoense ya forman parte de una alianza que seguro con el tiempo seguirá progresando.

 
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