Generaciones de kallawayas hablan una lengua secreta que defiende su identidad

• Estas personas son conocedoras de las propiedades curativas de una farmacopea compuesta por más de 980 especies de plantas curativas, siendo una de las más amplias del mundo.


Los kallawayas o médicos tradicionales en distintos ayllus hablan de manera fluida y correctamente el Machchaj Juyai, una lengua secreta conservada sólo para ellos.

Existen generaciones de kallawayas o médicos tradicionales en distintos ayllus que hablan de manera fluida y correctamente el Machchaj Juyai, una lengua secreta conservada entre ellos durante siglos a pesar de la represión y la migración, y que ahora se constituye en la única manera de defender su identidad frente a la usurpación de los que se autodenominan líderes espirituales.

La aseveración corresponde a la historiadora boliviana Carmen Beatriz Loza –principal gestora para el nombramiento de la cultura Kallawaya como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad por la UNESCO el 2003– quien señaló que son varios los factores que han permitido que el idioma perviva, logren hablar y consultarse entre ellos, sin que otros los comprendan y de esa forma puedan conservar su conocimiento.

“El Machchaj Juyai se ha seguido hablando durante siglos a pesar de la represión y la migración interna, necesitaban un idioma, una manera de comunicarse cuando viajaban sin que los quecha-hablantes, aymara-hablantes y ni castellano-hablantes pueden entender lo que decían, en ese sentido es un idioma secreto, es un idioma de familia que permitió que hoy en día hayan varias generaciones de hablantes de la lengua en distintos ayllus”, dijo Loza.

La historiadora que posee estudios de doctorado en Francia y Alemania, considera que el idioma es la única manera de defender su identidad que cada día es usurpada por gente que “se ponen el ajsu o prenda tradicional de Potosí, huinchas kallawaya y mantas de la provincia Pacajes, agarran un sahumerio y se autodenominan líderes espirituales”.

Según la UNESCO los kallawayas son conocedores de las propiedades curativas de una farmacopea compuesta por más de 980 especies de plantas curativas, siendo una de las más amplias del mundo. Sus técnicas medicinales, basadas en los sistemas de creencias de los antiguos pueblos indígenas de los Andes, gozan de un amplio reconocimiento en Bolivia y en numerosos países de Suramérica.

Habitaron un territorio que se extendía en las faldas de los Andes desde las cordilleras de Carabaya y de Apolo hasta las colinas cálidas de Alto Beni, actualmente están ubicados en la provincia Bautista Saavedra del departamento de La Paz, en las localidades de Curva, Chajaya, Kamlaya, Huata Huata, Inka, Amarete, Chari, Pampablanca, Chakapari y Charazani.

ESTUDIOS LINGÜÍSTICOS

En relación si el Machchaj Juyai es “el idioma secreto de los incas” como aseveran algunos investigadores, Loza considera que eso es una metáfora y que lo importante es dar pasos fundamentales para que se realicen estudios lingüísticos en la zona. Dijo que existen contados estudios como los del autor Oblitas Poblete, los vocablos recogidos por Ponce Sanjinés y el diccionario de Federico Aguiló, además de una investigación de la revista National Geographic.

“Hay quienes dicen que los incas aprendieron de los kallawayas o que los incas eran kallawayas, lo que demuestra que hace falta más estudios lingüísticos en la zona”, destacó la historiadora.

No obstante, el kallawaya Jaime Tejerina originario de la localidad de Curva y que atiende en la tradicional zona El Rosario de La Paz, aseguró que el Machchaj Juyai es un idioma propio y único que también fue usado por los incas. “Nuestros antepasados fueron los consejeros y médicos más cercanos de los incas”, explicó el terapeuta tradicional, mientras aseguró que existen evidencias de la presencia de la civilización incaica en la región de la provincia Bautista Saavedra.

EVIDENCIAS DE LA LENGUA

En relación a las evidencias de la lengua, por ejemplo el dramaturgo y estudioso de la cultura Enrique Oblitas Poblete (Charazani 1900 – La Paz 1981) en su obra “Cultura Callawaya” publicado en 1963 mencionó “después de la caída del inca Atawallpa, los curanderos –trasladados a Cusco para atender al supremo inca y su familia real– habrían retornado a los pueblos de sus antecesores donde continuaron cultivando dicho idioma y empleando solamente en forma excepcional en sus rituales ceremoniales”.

Oblitas que colectó 10 mil vocablos kallawaya destacó que el primer vocabulario del idioma que se publicó fue de Luis Soria Lenz en el Boletín de la Sociedad Geográfica en 1954, también a mediados del siglo pasado se conoció que el arqueólogo boliviano Carlos Ponce Sanjinés (La Paz 1925 – 2005) recolectó cerca de 500 términos de la lengua secreta.

Uno de los cronistas, Garcilaso de la Vega en su célebre obra “Primera parte de los Comentarios Reales” (1609) sobre la historia, las costumbres y las tradiciones del Antiguo Perú, escribió: “Grandes herbolarios los hubo y muy famosos de los Incas, que conocían las virtudes de muchas yerbas y por tradición las enseñaban a sus hijos y éstos eran tenidos como médicos, no para curar a todos, sino a los reyes y a los de su sangre y a los curacas y a sus parientes”.

Mientras que el cronista Guamán Poma de Ayala en su “Primer Crónica y Buen Gobierno del reino de las Indias” redactado hacia 1615, representa en un dibujo el alto honor que se dispensaba a los kallawayas al permitírseles manejar en sus hombros de forma exclusiva a los reyes Inca.

BENEFICIOS DEL NOMBRAMIENTO

Carmen Beatriz Loza reconoció que el nombramiento como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad a la cultura Kallawaya “ha tenido sus pro y sus contras”. Entre los beneficios –destacó la experta– si no había el nombramiento, los kallwayas hubiesen sido arrasados por los naturistas evangélicos que los borraban y ya no existían.

“También se obtuvo que sean considerados en los registros de médicos tradicionales, ya que trataron de borrarlos y los hubieran metido entre líderes espirituales, porque entre los documentos oficiales del Ministerio de Salud, no figuran los kallawayas”, aseveró Loza.

Los kallawayas de una vez por todas deben asumir lo que son y que no van a permitir la usurpación de su identidad, en ese momento van a poder mejorar, pero si ellos admiten que otros asuman su identidad, “quiere decir que algo anda mal”, concluyó. (CienciaBolivia)

 
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