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Educación desde el nacimiento



Cuidar a un recién nacido es una gran responsabilidad para los padres, porque es enfrentarse a una situación desconocida.
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Cuidar a un recién nacido es una gran responsabilidad para los padres, porque se enfrentan a una situación desconocida. Lo primero que debemos conocer es que no hay dos bebés iguales y es muy probable que las técnicas que usaron con su hijo anterior no les funcionen con el recién llegado.

La psicóloga e investigadora Luz Orihuela señaló que para evitar el descontrol es necesario apelar a la voz de la experiencia de uno mismo y de las personas que nos aman. Sin embargo, también podemos acudir a los libros especializados que tratan este tema o hablar con expertos que conocen de estas circunstancias.

Para los que ya fueron papás y han podido ver crecer e independizarse a sus hijos, no se necesita ser un genio para ayudar a tu niño a desarrollar sus potencialidades, en las diferentes facetas de su vida. Solo se necesita ser una madre o un padre amoroso e involucrado con los deseos de sus hijos.

VÍNCULOS AFECTIVOS

Para una adecuada educación desde el nacimiento –expuso– es importante crear fuertes vínculos con el bebé, que le ayuden a afianzar su seguridad en su nueva forma de vida, porque todas sus experiencias ya no serán iguales a las que vivió en el vientre materno. El cerebro está programado para buscar seguridad y si no tiene un ambiente seguro, no podrá aprender.

“Será importante establecer un contacto piel a piel con el bebé desde el principio. Pasar tiempo frente a frente y dejarlo que observe tu cara y aprenda de tus gestos, será significativo para que él se sienta en un ambiente de confianza”, indicó.

Estas prácticas deben estar acompañadas de mensajes de ternura y amor para con los recién nacidos. Háblale con frecuencia y cargarlo en rebozos será valioso en la relación de los recién nacidos con los padres.

TIEMPO EN LA CUNA

De acuerdo con el doctor Carlos Arancibia, experto en estimulación temprana, algunos niños pasan mucho tiempo en las carriolas o cunas, sin contacto con las personas, lo que le limita conocer otros estímulos y sensaciones de su entorno, razón por la que es necesario reducir el tiempo que el niño pasa en estos espacios.

Es necesario –dijo– ponerlo en contacto con las personas para permitirle a los bebés poder responder a otros estímulos externos y diversos, para ello se necesitan mover libremente y seguir las señales que reciben, a través de los ojos y oídos.

En su opinión, esta es la primera fase del desarrollo del sistema de atención de tu hijo, que se forma a edad muy temprana. Esto establece los cimientos para una mejor capacidad de concentración.

LA COMUNICACIÓN

Explicó que los niños aprenden rápido el lenguaje no verbal, si se le enseña a muy temprana edad. “Inicialmente un bebé mirará cuando señalas algo y en las siguientes semanas empezará a mirar todo lo que señalas con el dedo, notan lo que les señalamos”.

En esta edad –indicó– los bebés comienzan a mostrarte objetos para enseñarte o para obtenerlos. Esta interacción de compartir se llama “atención conjunta”. En esta etapa de su vida el bebé ha desarrollado la habilidad de relacionarse contigo, a través de algo, aparte de su relación directa con los padres.

De inicio la comunicación se desarrolla de esta manera, continúa señalando cosas y hablando de ellas. Tu bebé puede no entender las palabras al principio, pero la comunicación con él se volverá cada vez más próxima.

HÁBLELE CON TERNURA

En su opinión es valioso que se le hable mucho a un bebé. El cerebro es un órgano que busca patrones de comunicación, lo que ayuda al desarrollo temprano del cerebro. En este sentido mientras más patrones de lenguaje escuche el niño o la niña, más fácil le será aprender esta forma de relación con los padres.

La comunicación con tus hijos es importante para mejorar la capacidad cerebral de tu bebé. Debemos transmitirles nuestros sentimientos de ternura y amor, aunque normalmente no lo digamos todo en voz alta.

CONTACTO “CARA A CARA”

“Si tienes ganas de pasar momentos cara a cara con tu bebé hazlo, porque le permitirá mayor proximidad. Recuerda que estarás fomentando su desarrollo cerebral”, explicó.

Esta forma de contacto le permitirá al recién nacido comenzar a reconocer las expresiones faciales de sus padres, lo que profundizará hasta los 3 o 4 meses de edad, lo que continuará por el resto de su vida. Después de sus seis meses de vida los bebés pueden comprender las emociones en caras de personas desconocidas. Entre los 7 y 9 meses, pueden entender los gestos en los animales.

 
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