Habitantes benianos entre la impotencia e incertidumbre



GUAYARAMERÍN Y OTRAS REGIONES DEL BENI, POR LO MENOS NECESITAN AYUDA PARA LOS PRÓXIMOS TRES MESES EN ALIMENTOS Y SALUD.

Entre los benianos existe un sentimiento de impotencia, porque sus poblaciones siguen sufriendo las consecuencias de las inundaciones, pero aún más cuando tienen conciencia del perjuicio que ocasionan las represas del Brasil.

La problemática de las represas habría provocado que disminuya la pesca en tiempos normales y baje el caudal, contrariamente, en época de lluvias las inundaciones son más largas, debido justamente a las represas que detienen los peces y el agua, debido a los diques se llena con facilidad y el agua tiene que desembocar en el río Madre de Dios, generando que las inundaciones sean más largas y el crecimiento del agua sea mayor que los normales.

La peor parte la lleva la población de Guayaramerín, que en medio de su penuria de resolver las inundaciones se encuentra desesperada y aislada del resto del país o mejor dicho del mundo, pues los últimos reportes indican que el agua subió más de lo pensado (2 metros con 23 centímetros).

Cercados por el agua, están sin muchas opciones de salir y cada vez las familias agotan sus recursos, contrariamente los pocos alimentos que hay en el mercado son ahora caros.

Según los expertos, la baja de agua por lo menos tardará de dos a tres meses, debido a que el control de aguas que realiza la represa San Antonio en lado brasileño provoca que el caudal del río Madre de Dios no sea regular.

En su momento, el alcalde de la Guayaramerín, José Guzmán, planteó la idea de que se abran las compuertas de la represa, con el objetivo de que el cauce del agua acelere o empuje las aguas detenidas alrededor del pueblo, sin embargo, esto provocó aún más las inundaciones, demostrando que la represas tienen mucha incidencia en las inundaciones y los barrios quedaron bajo el agua en cuestión de horas.

“El agua en las represas no están corriendo, están detenidas y no permiten que corra con normalidad”, afirmó.

Sin embargo, el mayor problema que tiene la región es que por el momento no pueden realizar una evaluación de las casas que cayeron y las familias que se quedaron sin sus viviendas, aunque en otras regiones del Beni comenzaron esa labor, que es por demás complicada.

A la fecha, las aguas ingresaron a una ciudad turística, que hoy por hoy es una ciudad con muchas necesidades y el reconstruir demandará más tiempo del previsto, debido a que la inundación es provocada por el río Mamoré que se escurrió por arroyos que pasan por la ciudad y lo peor las lluvias aún no cesan.

“Las lluvias aumentan la preocupación, puesto que las aguas no salen más bien ingresan. El río Mamoré nos ha metido agua, el arroyo Siringos era nuestro drenaje pero ya no sale el agua, hay varios edificios en la zona central que están en remojo y eso preocupa”, describió preocupado, la anterior semana, el Alcalde beniano.

Incluso la Gobernación se ve limita en su accionar, pese a la buena voluntad de sus autoridades y lo único que resguardan es que la población esté bien alimentada y no enferme.

Guayaramerín tiene 27 barrios, muchos de ellos fuera del cordón de agua que protege a la ciudad y hasta la fecha 17 son los afectados y cuatro están con el agua hasta los techos.

“Solo vemos techos y nada más, ya va empezar la etapa de la reconstrucción pero nosotros tendremos que esperar a que bajen las aguas”, afirmó la autoridad, que pese a la ayuda del Gobierno no logra cubrir las necesidades de los pobladores.

“Hemos lanzado un plan de trabajo para 800 personas, que cobran y se les hace efectivo, y el próximo 15 de abril, se lanzará el programa denominado Trabajo Digno. En esa oportunidad podríamos generar unos 2.000 empleos para la gente que está desocupada y que vive del turismo.

 
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