El etnocidio ronda en el TIPNIS


Si los pueblos no tienen la capacidad de reaccionar ante el comercio y el capitalismo, los gobiernos, en espacios sociales, productos de la colonización, se convierten en instrumentos del neocolonialismo. Es en ese contexto que se debe entender el problema del TIPNIS, pues éste va configurando una serie de escenarios conflictivos; los zig zag brutales (de la Ley Corta a la Ley de Consulta Previa) en la administración de Evo Morales muestran no sólo la incoherencia de un régimen, sino crean sospechas e interrogantes en el tratamiento de este problema.

Con el “indigenismo” el etnocidio ronda en el TIPNIS y es una de las armas más refinadas del sistema neo-colonial, al interior de las sociedades postcoloniales; así los “colonos colonizados” son los que levantan la bandera de la “defensa del indígena”, mitifican al “indígena” como el depositario de los valores puros y nobles de la humanidad.

La idealización es la mejor forma de cosificar a los autóctonos en el tiempo-espacio (“no son consumistas”, “no contaminan”, “no depredan”, “no necesitan de la propiedad privada” etc., etc.…) para saquear y explotar los recursos naturales a vista y con el “consentimiento” de los “indígenas”. La práctica del régimen actual obedece a esta lógica. Pero la alquimia entre la “simulación pachamámica del buen salvaje” y el pragmatismo oligárquico desnuda la impostura del discurso indigenista. ¿Qué escuchamos ahora? Con paternalismo dicen: que los indígenas no son “los defensores de la naturaleza”, “son gente que no entiende el Estado plurinacional”, “rechazan el desarrollo”, y “son títeres del imperialismo”, por tanto “enemigos del proceso de cambio”. El indigenismo clasifica al mundo “indígena” en indígenas buenos y malos; son buenos los que marchan y aplauden sumisamente, y se alienan con el discurso del poder y malos aquellos que defienden sus propias estrategias de sobrevivencia.

El etnocidio y el despotismo van juntos en el proceso de descomposición: los 2/3 en la Asamblea, propiedad del grupo político amorfo, ponen en peligro la democracia y empujan al gobierno de Morales a convertirse en un régimen despótico. Los asambleístas oficialistas deben elegir (todavía) entre ser unos invitados de piedra o aceptar con la cabeza agachada ser esclavos del “hermano indígena”.

Segundo, cuando la percepción y la concepción del país están definidas en función de los simples deseos del grupo gobernante, los “programas o planes” chocan con la realidad; la búsqueda de adecuación obliga al régimen a cambiar, improvisar o abrogar leyes recién promulgadas y buscar chivos expiatorios; entre éstos están el imperialismo, la derecha y los indígenas.

El problema del TIPNIS delata este carácter ambivalente del Estado y la irresponsabilidad del régimen indigenista; interpela la “coherencia” de la Constitución vigente y destruye el discurso indigenista que hasta ahora ha sido el instrumento de manipulación y seducción tanto en el país como en el extranjero.

¿Los “indígenas” del TIPNIS podrán construir un desarrollo acorde a su modo de vida y sin aislarse del mundo capitalista? ¿O con la política actual están condenados a la dispersión en un primer momento y luego condenados a la extinción? La situación actual está marcada por un conjunto de intereses y negocios millonarios: carretera, turismo, violencia, desarrollismo, madera, cocaleros, narcotráfico… En este escenario, ¿cuál es la fuerza de los “indígenas”? ¡Nada!

Hace tiempo que el TIPNIS ya no es virgen, más bien presenta la figura de un espacio loteado, donde mercaderes, cocaleros, comercio ilícito, y otras actividades funcionan con más dinámica que la “economía” indígena del lugar. Según fuentes en ese bosque se encuentran varias empresas (ver sitios Web) y basta citar una de ellas, la UNTAMED Angling (1), en Bolivia como TSIMANE LODGE; se ubican en las nacientes del río Sécure (La Asunta) cerca a Oromomo a orillas del río Pluma; se dedican al deporte de la pesca. Tienen la exclusividad de trabajar en estas aéreas por 20 años; el contrato lo habrían realizado con el gobierno de Evo Morales (2), según “El Clarín” digital, de Buenos Aires. ¿La gente del TIPNIS conoce y se beneficia de esta actividad, o mantiene una complicidad económica?

En algunos lugares construyeron cabañas, a donde sólo es posible acceder en avioneta. ¿Y qué piensan y cuál es la mirada de los turistas sobre los indígenas? En un artículo de Field & Stream (una de las revistas más famosas sobre la venta de armas, caza y pesca de Estados Unidos) se refieren displicentemente: “… a los indígenas les pagamos 10 dólares al día, una fortuna para ellos…”. ¿La Ley de la “Consulta Previa” podrá revertir esta estructura social y económica? De ahí que nuestra interpelación es tanto a los marchistas, ecologistas y al Gobierno. Entonces, ¿cuál es el fondo del problema? ¿Por qué no quieren retroceder los del Gobierno? ¿Y por qué sabiendo que todo está loteado, los “indígenas” lo defienden como el pulmón del mundo? Mientras no haya una estrategia de desarrollo global, la carretera sólo puede acelerar el etnocidio y acabar con los indígenas del parque.

(1) http://www.tsimanelodge.com/ en contact

http://doradokiller.blogspot.com/2009/07/tsimane-lodge-bolivia.html

http://www.untamedangling.com/ en Destinations y en tsiname

(2) http://www.clarin.com/politica/negocio-pesca-top_0_275372489.html

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