MAS: de la resistencia al poder y de éste a la división

Corrientes políticas, ideológicas, cosmovisiones y sindicalismo parecen sumergir al oficialismo en una asumida crisis interna.


Corrientes ideológicas y pragmáticas confluyen en el partido oficialista. Conviven dentro de la complementación de los opuestos.

Vestido con una chamarra azul, el dirigente de los cocaleros sale de la sede de las Federaciones del Trópico de Cochabamba en busca de afirmar alianzas para consolidar un partido político que busque pasar de la resistencia al poder.

Hoy el panorama es diferente y tras el octavo congreso del partido en función de gobierno, el presidente Evo Morales reconoció las fisuras y divisiones internas de su partido político. “No hay un enemigo, un partido enemigo del MAS, el único enemigo del MAS sería el mismo masista, algunos compañeros tratando de dividir, tal vez por intereses de carácter personal o de grupo no quieren unir en su sector social o en su departamento”, aseveró e identificó a dos tendencias.

El denominado Instrumento Político para la Soberanía de los Pueblos (IPSP) se fundó en 1995 y durante las siguientes elecciones municipales logró consolidar un proyecto político en el trópico de Cochabamba, para luego extender su influencia a nivel nacional en la siguiente década.

Felipe Sánchez, Modesto Condori, Félix Santos, Zenón García, Gisela Ortega, son algunos de los nombres que el propio Evo Morales Ayma recordó en una entrevista con los medios estatales antes de asumir su segundo mandato en 2010. Estos nombres, sin embargo, hoy parecen desaparecidos y no son familiares para la militancia del Movimiento Al Socialismo (MAS) y es que con los años este frente político ha cambiado de cúpulas, de estructuras, aunque no de bases.

Con la llegada al poder, muchos dirigentes que acompañaron a Morales Ayma durante su ascenso político quedaron relegados y otros personajes fueron ingresando a la cúpula del MAS-IPSP. Algunos de los “invitados” llegaron al Órgano Ejecutivo y a partir de esa decisión este partido fue fragmentándose en dos tendencias político – ideológicas.

Las dos corrientes obedecerían a grupos visibilizados en las figuras del canciller David Choquehuanca y del ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana.

Una corriente, denominada “pachamamista”, de cosmovisión de los pueblos originarios y que busca la descolonización en la región, sería comandada por Choquehuanca, antropólogo formado en la corriente de los “500 años de resistencia” que se irradió desde 1992 por todo el continente formando a líderes campesinos e indígenas para formar una base política que llegara al poder en los países de América.

Quintana, sociólogo y docente universitario, fue en su momento asesor del último gobierno de Hugo Bánzer Suárez y se lo considera un estratega para este régimen. Como uno de los llamados “invitados” fue cuestionado por representantes que ahora están fuera del Gobierno y del partido oficialista como Andrés Soliz Rada y Alex Contreras.

De este grupo, de docentes universitarios y exfuncionarios públicos de anteriores gobiernos, se ha dicho que desplazó a los fundadores y representantes campesinos e indígenas, incluso enfrentándolos. Sacha Llorenti, Luis Arce, Wálker San Miguel, Manuel Morales Dávila, Carlos Romero, Héctor Arce son algunos nombres de “la lista” que hoy dirigiría el accionar del MAS.

En el grupo de Choquehuanca no quedarían otros nombres, tras la salida de fundadores como Lino Villca, Filemón Escóbar, Román Loayza o Félix Patzi, que tenían diferencias con el canciller, pero comulgaban con la idea de la descolonización.

Como reconocieron legisladores del MAS, este partido “es tan grande que evidentemente presenta fisuras y existen diferencias de conceptos y criterios”. Complementariedad de opuestos y materialismo dialéctico no comulgan entre sí ni la descolonización con el capitalismo de Estado. Y pareciera que estas diferencias son unificadas sólo a partir de la gestión discursiva y culto a la imagen de Evo Morales, quien en definitiva tiene la potestad de subir o bajar el pulgar a sus militantes.

Morales pidió buscar nuevos liderazgos, pero pensando en la unidad de este partido y dejar la confrontación e intereses particulares. Citó a tres departamentos que presentarían problemas serios en sus dirigencias, amenazando con “disciplinarlos” y colocar en su lugar a representantes de organizaciones sociales, incluyendo así el elemento sindical - orgánico en este conglomerado de facciones políticas. (Informe : Iván Rodríguez Rada)

 
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