Los bordadores del Gran Poder expresan cultura y arte paceño



EL ARDUO TRABAJO DE LOS ARTESANOS, REQUIERE DE MUCHA PACIENCIA.

Los Artesanos Bordadores que se preparan para la fastuosa entrada Señor Jesús del Gran Poder, se constituyen en los artistas de la cultura, que expresan la tradición a través de sus manos, al confeccionar obras de arte que buscan recuperar la costumbre dando autenticidad a los trajes de las diferentes danzas folklóricas.

En entrevista con EL DIARIO, el representante de la Asociación Mixta de Artistas Bordadores (Amaba) Wilfredo Machicado, dijo que la elaboración de los trajes se efectúa los 365 días del año; en este tiempo se busca expresar lo mejor de la tradición que data de cientos de años atrás, la misma aún se mantiene por aquellos artesanos que trabajan a mano cada una de las puntadas”.

El entrevistado es bordador en la calle Los Andes, quien haciendo una evaluación de su trabajo, manifestó que “en su mayoría los trajes ya han sufrido una variación considerable, especialmente en la morenada”.

Asimismo. señaló que estos cambios se refieren a la utilización de aplicaciones nuevas, que al margen de los hilos y el bordado incluyen el collage (pegado), como elemento básico de su trabajo, evitando el bordado que es el encanto de un trabajo bien ejecutado.

El entrevistado lamentó que existan algunos bordadores que estén tergiversando los trajes tradicionales.

“Lamentablemente aquellos que no aprecian el bordado de a poco están tergiversando esta esencia”, afirmó.

“La labor de crear un traje folklórico, tiene por detrás, la participación de muchas personas; es muy importante el tener una sociedad, ya que se necesita trabajar con los boteros quienes son parte del grupo de artesanos, son aquellos que se dedican a confeccionan las botas, también los que confeccionan las máscaras de lata”, relató.

Referido a la creación del traje de moreno explicó que éste se trabaja con hilos de milan, piedras, lentejuelas, telas, cartón, plástico, entre muchos otros materiales. La elaboración de cada uno de los trajes demora aproximadamente un mes y medio, Machicado comentó que el negocio es una herencia familiar de muchas generaciones atrás, pretende que este mantenga el verdadero sentido de plasmar el arte en una puntada al realizar el bordado.

Asimismo, Machicado dijo que para su labor, los bordadores necesitan de operarios que ayudan y se encargan de realizar plantillas para los trajes. Entre los que se encuentran: cortadores, confeccionistas, soldadores, zapateros, modistas y sastres.

Cada año, las fraternidades de la festividad del Gran Poder innovan vestuarios y la coreografía, con el objetivo de acumular puntos y sobresalir en la demostración que realizan. Faltando meses, todos los bailarines mandan a confeccionar los trajes que lucirán en la entrada final.

Los danzantes de ambos sexos, al margen de su traje folklórico, deben tener tres diferentes trajes, que serán usados en distintas ocasiones, durante los principales actos de la fiesta del Gran Poder.

El trabajo de los bordadores data de 1923 donde surgieron las primeras fraternidades folklóricas y hacia el año 1940 los creadores de trajes de danzas folklóricas se unieron a la festividad para rendir un devoto homenaje al Señor Jesús del Gran Poder, con el fin de promover los talleres recientemente ubicados en la calle Illampu.

 
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