Recordando a Jim Marshall, el fotógrafo del rock



A más de dos años de la partida de Jim Marshall, conocido fotógrafo que vivió y plasmó las presentaciones más emblemáticas de la historia de la música, queda presente todavía su declaración en la revista Rolling Stone donde aseveraba “Echando la vista atrás, me doy cuenta que estuve ahí, en el comienzo de algo especial, era como un historiador. Había honestidad en mi trabajo, del que me siento orgulloso. Me siento bien cuando pienso que realmente he capturado algo alucinante”.

El rock tiene que agradecerle su genialidad para captar la esencia, el sabor de la música que rompió las limitantes convencionales y raciales de la sociedad occidental y dio forma a una cultura juvenil.

Durante medio siglo, su mirada fue la mirada más apasionada del rock, cuando la imagen en todo su esplendor ayudó a definir el sonido de la calle. Sus comienzos se remontan a 1959 cuando la primera ola del rock invadió el mundo entero. Fue el fotógrafo oficial y más representativo del legendario festival de Woodstock teniendo acceso a todo tipo de artistas como los Beatles, Rolling Stones, Bob Dylan, los Who, Miles Davis, Ray Charles, Janis Joplin o Led Zeppelin, entre otros. A este gran artista de la cámara se le atribuyen más de 500 carátulas de álbumes.

De él provienen imágenes inolvidables como aquella en la que Johnny Cash muestra el dedo central con la tanta rabia, irreverencia y enfado que caracterizó durante toda su carrera al músico. Sería difícil concebir la esencia misma de Cash sin esta foto.

Otra foto inmortal es la de Jimi Hendrix quemando su guitarra que daba el significado místico al mejor guitarrista de la historia. Otros momentos gloriosos sirvieron para fotografiar a Bob Dylan, los Stones, entre tantos.

Sus imágenes captadas mediante la cámara han sido de vital importancia en el imaginario colectivo, tan importantes como las canciones de Elvis Presley o los Beatles. Porque en el amplio espectro de la música popular, la fotografía rock se constituye en una propia categoría. Y, sin lugar a dudas, Marshall era una de las grandes estrellas del género, capaz de transmitir la fuerza del fenómeno cultural. Sus fotografías eran retratos de un mundo cambiante, instantáneas cargadas de movimiento, repletas de vitalidad. A lo largo de su carrera y vida en sí, algunos adjetivos reflejaban la personalidad de Marshall entre los que destacan: intenso, impredecible, divertidísimo, algo exasperante. Justo homenaje y agradecimiento a uno de los mejores fotógrafos que ha fotografiado a los mejores.

 
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