Publicidad

    



[Ramiro H. Loza]

Nuevas generaciones, política y aspiraciones


En el repertorio de nuestra política está de moda el pedido de renovación de líderes y dirigentes junto a la sentencia de que gobernantes y figuras del pasado han jugado ya su papel en ese terreno y deben cederlo, a fin de ver “caras nuevas” en la arena política. Resulta que como en las corridas, el toro “jugado” es resabiado y peligroso y debe ser relevado. Pero el manejo de la política y del Estado no es cosa sencilla y pasible de improvisación, al igual que lo requieren otros ámbitos de la actividad.

Según este discurso quienes ejercieron el gobierno, de hecho han perdido idoneidad para pretender volver -por supuesto de este vaticinio no se exceptúa el MAS con su carga de 13 años continuos en el poder-. Apreciaciones como estas no dejan de tener valor, sobre todo en cierto público fácil de seducirse por la novedad, sin mayor reflexión.

Está visto que en nuestro país no se valora la madurez ni la experiencia. Estas virtudes no son aliadas de la gente joven por motivos naturales. Goethe decía “en la juventud, la ligereza es la más alegre compañera…”. Tampoco vamos a poner en duda las capacidades de las nuevas generaciones, su talento, su energía vital, antes que nada. Además no cabe duda que entre los jóvenes de hoy se encuentran exponentes valiosos. Los hay en la tecnología, en la literatura, en la ciencia, en el arte, etc., y también en las aulas universitarias, aunque de todos ellos es difícil identificarlos en la política, bien entendida. Un consejo sabio entiende la edad de alrededor de 40 años como la más fructífera en la administración y, por supuesto, en el gobierno, es decir, ni joven ni viejo.

Los jóvenes calificados no intervienen ni tienen horizonte en la política tal como se encuentra ahora y esta misma abstención se repite con personas mayores y capaces. Tampoco vamos a hacer abstracción de las prendas éticas de las que puedan revestirse las jóvenes generaciones, aunque se comprueba que cada vez son menos quienes militan en esta condición básica de la sociedad y, consiguientemente, se aleja el principio de que política y ética deben conformar un todo inseparable. Su divorcio está envileciendo todos los niveles del Estado.

Por otra parte, desde donde se mire carecemos hace ya tiempo de líderes políticos en el pleno sentido de la palabra, habida cuenta que los tuvimos en el pasado. El líder nace, en especial para la política, pero también puede hacerse a base de formación y empeño. Huelga decir que no se ve claro quiénes podrían renovar los cuadros de los llamados partidos tradicionales en activo, con sus defectos y virtudes, o liderar a los nuevos que surgen. Una buena proporción de ciudadanos de a pie piensan que “más vale lo conocido que lo ciento por conocer”.

Es sensible que entre la juventud que reclama renovación política haya marcada ausencia de individualidades poseedoras de la pasta y la estatura intelectual debidas, en función de liderar con solvencia y prestancia la política. Tales exigencias son necesarias si se quiere jerarquizar este servicio púbico en sus máximas expresiones y desterrar la improvisación de último grado que comprobamos al presente. No obstante, como las naves que el viento impulsa, es de esperar que las aspiraciones insurgentes atraquen en tierra firme.

 
Revistas

Usurpado el 7 de octubre de 1970, por defender
la libertad y la justicia.
Reinició sus ediciones el primero de septiembre de 1971.

EL DIARIO
Decano de la Prensa Nacional
Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa y la Asociación Nacional de Prensa.

Dirección:

Antonio Carrasco Guzmán
Presidente del Consejo de Administración

Jorge Carrasco Guzmán
Gerente General

Rodrigo Ticona Espinoza
Jefe de Redacción

"La prensa hace luz en las tinieblas
y todo cuanto existe de progreso en el mundo
se debe a su inagotable labor"...

JOSÉ CARRASCO


Publicidad
Portada de HOY

JPG (782 Kb)      |      



Caricatura


Sociales

Día de la Unidad Popular de Rusia

EL EMBAJADOR DE RUSIA, VLADIMIR SPRINCHAN, EX BECARIOS Y FAMILIARES.


Publicidad