¿Adicto al internet?



La adicción a Internet es una preocupación cada vez más frecuente entre los padres de los adolescentes que ven cómo sus hijos pasan mucho tiempo navegando por la web. Y es que es un problema real, conocido bajo el nombre de Desorden de Adicción Internet, que padecen un número cada vez mayor de adolescentes en todo el mundo.

Afecta principalmente a jóvenes varones con los problemas típicos de la adolescencia, personalidad introvertida u otros trastornos como el déficit de atención, depresión, etc. Nuestros hijos pueden padecer fatiga (que disminuye la capacidad de resolver problemas), ansiedad y pérdida de memoria y de atención. Estas conductas no sólo afectan las relaciones personales sino que, además, perjudican el rendimiento general.

Un adolescente adicto a Internet se aísla totalmente al perder la noción del tiempo que permanece “enganchado”. Puede llegar a dejar de relacionarse con amigos y dejar de lado las actividades académicas porque encontrará mil excusas. Este mal uso y abuso de Internet por parte de un adolescente genera muchos problemas en la familia y los padres se sienten impotentes,no saben cómo reducir la cantidad de horas en las que su hijo está en el ordenador.

Los padres deben controlar el uso del ordenador y de Internet, pero, ¿cómo saber dónde está el límite?, ¿cómo se manifiestan los síntomas de la adicción a Internet?

CÓMO PUEDO SABER SI MI HIJO ES ADICTO A INTERNET

No hay establecido un número de horas que determine si tu hijo es adicto o no, pero sí existen algunas pautas que pueden ser indicadores de la existencia de problemas. Entre los síntomas para detectar una adicción a Internet, nos encontramos con:

- Cambios en los hábitos de vida para conectarse más a menudo, por ejemplo dormir menos horas.

- Descuido de la salud y actividad física.

- Evitan otro tipo de actividades importantes.

- Pérdida de contactos sociales.

- Total concentración en la pantalla, ignorando lo que pasa alrededor.

- Gran irritabilidad por ser interrumpido.

- Si deja de participar en las actividades familiares y pasa todo el tiempo en su habitación ante el ordenador.

- Miente a los miembros de la familia u otras personas sobre la cantidad de tiempo pasado jugando en Internet.

Los padres deben estar atentos a:

- La frecuencia con la que se conecta.

- Los motivos por los que dice conectarse.

- La actitud que muestra cuando se le molesta (irritabilidad, ansiedad, etc.).

- La actitud que muestra mientras está conectado (absorto, muy concentrado, ansioso, etc.).

CÓMO DEBO ACTUAR

Como padres podemos aconsejar a nuestro hijo y en caso de que sea necesario, tomar medidas de prohibición total o parcial, pero siempre como última solución, pues no debemos olvidar la rebeldía propia de esta etapa. Algunas alternativas antes de la prohibición pueden ser:

- Establecer límites, es la regla de oro y lo primero que un padre debe hacer.

- Explicar los riesgos.

- Informarse sobre el tema, consultar con especialistas o psicólogos.

- Como primera medida, la prohibición no es lo más aconsejable.

QUIÉNES TIENEN MÁS RIESGO

Los adolescentes son los que más riesgo tienen de desarrollar una adicción a Internet. La principal razón para este comportamiento patológico es que la adolescencia es una etapa en la que aún no han desarrollado la madurez suficiente para saber qué les perjudica y hasta dónde alcanza el daño que pueden sufrir. Sin embargo, no todos los adolescentes tienen el mismo riesgo, hay algunas características que los pueden hacer aún más vulnerables:

- Adolescentes con problemas familiares. Algunos de estos jóvenes pueden llegar a pasar un exceso de horas ante el ordenador para evadirse de los problemas de su entorno.

- Adolescentes con problemas psicológicos. Existe una mayor incidencia en jóvenes que sufren Trastorno de Déficit de Atención (TDHA) o depresión.

- Adolescentes con fobia social. Aquellos que tienen dificultades para relacionarse también pueden usar Internet como una opción de conexión con la sociedad.

QUÉ MEDIDAS DEBO TOMAR

Lo primero que aconsejan los expertos es establecer un límite de tiempo que pueda pasar tu hijo en el ordenador al día. Dile cuál es su límite y ve si puede hacerlo por sí solo. Si no puede hacerlo, empieza a usar un temporizador. Una vez que la alarma se encienda, tu hijo debe apagar el ordenador. También puedes establecer una contraseña que sólo tú conozcas, de ese modo, tu hijo sólo podrá entrar en Internet cuando tú se lo permitas. Mueve el ordenador a un área abierta de la casa, a veces colocarlo fuera del dormitorio de tu hijo es suficiente para reducir el tiempo que pasa en Internet, además te será más fácil supervisar su uso.

Si consideras que tu hijo se excede en el tiempo que pasa en Internet, habla con él. Averigua si hay una razón en específica para su comportamiento. En ocasiones, a los adolescentes les resulta más fácil relacionarse con un ordenador que con chicos de su edad, o lo usan como medio para evadir de la realidad. Es necesario que averigües qué ve tu hijo en Internet y qué páginas visita, pues puede que su contenido no sea adecuado o se ponga en peligro sin saberlo.

Las adicciones son difíciles de romper, y es aún mucho más difícil cuando no tiene otra cosa que hacer. Reemplaza ese tiempo que dedica a Internet con otras actividades, sobre todo cualquiera que fomente el contacto con gente de su edad y le haga salir de casa. Los deportes o actividades al aire libre son una buena opción, al igual que los idiomas, manualidades o hobbies.

CÓMO PUEDO PREVENIR

Los expertos aconsejan que los niños menores de 10 años no tengan acceso a Internet sin la supervisión de un adulto. Pueden usar el ordenador como herramienta de juego, ocio, estudio o fuente de información.

De los 10 a los 14 años pueden acceder a Internet según el horario y las normas estipuladas bajo supervisión de los padres. Es frecuente que los hijos prohíban a sus padres supervisar el contenido que manejan en Internet o el uso que hacen de chats y redes sociales, alegan a una violación de su intimidad. Pero lo cierto es que a esas edades, los niños pueden ser víctimas altamente potenciales de fraudes, acoso o engaños en Internet. Por lo que los padres deben tener presente que aún son menores y esa regla no se aplica con ellos, pues son muchos los riesgos a los que están expuestos.

A partir de los 14 años los padres deben establecer unas normas muy claras de uso y explicar las sanciones que se aplicarán en caso de incumplimiento. Se considera que a esta edad los adolescentes pueden empezar a ser libres para usar Internet, pero conociendo los riesgos y peligros de hacerlo y las limitaciones que se les impongan.

 
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