[Severo Cruz]

No hay mal que dure cien años


Chile no quiere hablar del pasado, sino del presente y futuro con Bolivia, según dio a entender el embajador de aquel país en Misión Especial para la demanda marítima ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, Gabriel Gaspar Tapia, en su fugaz visita a nuestro territorio, hace algunos días.

Chile no quiere hablar del pasado, porque ello implica, de una u otra manera, abordar el centenario encierro geográfico de Bolivia, que tiene su origen en la salvaje invasión anglo- chilena del Siglo XIX, cuya demanda, elevada a instancias de la justicia internacional, ha provocado comezón en quienes representan al Estado chileno, coyunturalmente en la Moneda. En consecuencia, Chile hoy como ayer rehúye hablar sobre aquel asunto. Es que no tiene la moral política ni los argumentos valederos que justifiquen su cobarde y premeditada agresión en contra de la integridad territorial boliviana, hecho que privó al país de su salida propia y libre al Pacífico.

“Ya sabemos que los océanos y los mares no pertenecen a una sola nación, ni pueden ser objeto de la apropiación exclusiva de un país”, dijo el canciller de Colombia, Dr. Alfredo Vasquez Carrizosa, en conferencia ofrecida en el Centro de Estudios Colombianos, el 17 de diciembre de 1970.

El pasado, que representa la deuda histórica, pendiente aún, que enemista a dos países que comparten una frontera común, pese que al lado chileno ella está sembrada con artefactos explosivos. Este accionar belicoso, producto de la suspicacia araucana, no hizo otra cosa que inviabilizar toda posibilidad de acercamiento diplomático.

Un pasado, o el mea culpa que incomoda al vecino, debido a que con la devastadora invasión a territorio patrio en 1879, ha enclaustrado a Bolivia; ha saqueado sus recursos naturales; ha cambiado la configuración del mapa sudamericano; ha obstruido, con una arremetida expansionista y pro imperialista, el progreso y desarrollo nacional; y particularmente con el incumplimiento de tratados de carácter bilateral.

Chile desea hablar del presente, o sea del restablecimiento de relaciones diplomáticas “ahora y acá”, y además “sin condiciones”, en circunstancias que le “aprietan los zapatos” en La Haya . Querrá salvar el honor por lo menos. Ese es su objetivo.

Y posiblemente querrá romper, con aquel ofrecimiento diplomático, el aislamiento de que es objeto, en el concierto de las naciones, a raíz de la demanda marítima boliviana, que alcanzó repercusión acá y allá, desde que llegó a los estrados de la Corte Internacional de Justicia. Esta instancia, recordemos, corroboró su competencia en el asunto que confronta a dos países, dejando mal parado a quien siempre se ha mostrado arrogante, amenazador y manipulador.

Chile, con el subterfugio de que “no debemos anclarnos en el Siglo XIX”, pretende hablar del futuro, con Bolivia. Seguramente que con esta sutileza pretende que el país desista de su demanda. Pamplinas, señor.

En suma: Chile, oiga bien, no hay mal que dure cien años.

TITULARES

 
Revistas

Usurpado el 7 de octubre de 1970, por defender
la libertad y la justicia.
Reinició sus ediciones el primero de septiembre de 1971.

EL DIARIO
Decano de la Prensa Nacional
Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa y la Asociación Nacional de Prensa.

Dirección:

Antonio Carrasco Guzmán
Presidente del Consejo de Administración

Jorge Carrasco Guzmán
Gerente General

Rodrigo Ticona Espinoza
Jefe de Redacción

"La prensa hace luz en las tinieblas
y todo cuanto existe de progreso en el mundo
se debe a su inagotable labor"...

JOSÉ CARRASCO


Publicidad
Portada de HOY

JPG (769 Kb)      |       PDF (336 Kb)



Caricatura