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[Eric Cárdenas]

Narcotráfico y poder político


Una vez más la ciudadanía del país se ha visto sacudida con la información sobre que autoridades policiales del Departamento de Santa Cruz mantenían relaciones estrechas con individuos dedicados al narcotráfico, gracias a que el ex comandante de la policía hizo filtrar la información, motivo por el cual fue relevado de su función, cuando debería haber sido felicitado.

Extrañamente, en las primeras investigaciones se estableció que el comandante procesado cumplía esas funciones por cuatro gestiones consecutivas, y decimos extrañamente, pues sabemos que por las normas internas de la institución policial, cada año se debe producir los cambios de destino de acuerdo con la respectiva orden. Por otro lado, aparecieron también fotos que vinculan a los policías investigados, los narcotraficantes y algunas autoridades de gobierno, fotografiadas en actos sociales, viajes, matrimonios, etc., que salpicaron hasta alguna de las más altas autoridades del ejecutivo, precisamente del ministerio encargado de la seguridad pública.

En la hermana República del Paraguay, se incautó hace un par de semanas una avioneta que transportaba una gran cantidad de cocaína, lo que llevó a desarticular una banda familiar del Beni, sindicada de estar en esa labor delictiva, una vez más, aparecen como implicados en la investigación individuos vinculados al partido de gobierno, que incluso habían desempeñado y desempeñaban altas funciones en el aparato administrativo del Estado. En este caso, como en otros, aparecieron fotografías en las que aparecen los sindicados con algunos altos personeros de gobierno.

Es cierto que cualquier persona puede fotografiarse con alguna otra que resulte luego vinculada a actos ilegales, pues no podemos preguntar a un casual acompañante si está o no vinculado a alguna actividad ilícita, pero cuando estas fotos resultan reiterativas en actos políticos y sociales, las fotos resultan principios de prueba. Además no olvidemos que las autoridades judiciales de este gobierno encarcelaron, por muchos años, a individuos que aparecieron en fotografías con supuestos terroristas y subversivos, como en el caso del hotel “Las Américas” de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.

La actividad del narcotráfico se hizo visible en nuestro país a fines de la década de los años 50 y primeros de los años 60. Precisamente el primer caso judicialmente conocido, fue el caso Marenberg, en el que este ciudadano fue descubierto en la producción de cocaína. El asunto fue conocido por el entonces juez Carlos Alberto Maldonado y acusado por el entonces fiscal Carlos Tovar Gustlaff, quienes al no existir la figura concreta de narcotráfico –como ahora existe- aplicaron por analogía la figura del Código Penal entonces vigente de delito contra la salud pública que decía: “el que fabricare, vendiere, pusiera a venta, entregare o distribuyere medicamentos o mercaderías peligrosas para la salud… será reprimido con reclusión…”.

En los años 70 del pasado siglo, la actividad del narcotráfico adquirió un volumen importante, que arrastró a mucha gente deseosa de hacerse millonaria, por las características del mismo.

El narcotráfico para tener algún éxito se relaciona con el poder político, es decir con su protección, pues las leyes para reprimirla son severas, y en consecuencia los narcos buscan esa relación a cambio de millonarias contribuciones. Nos atrevemos a afirmar que ningún gobierno está libre de esa tentación, lo importante es que se tenga una política enérgica para su erradicación, comenzando por disminuir la producción de la materia prima, la coca destinada a la producción de cocaína, y no como sucede ahora, que el régimen populista ha aumentado las hectáreas para su producción.

Pueblos enteros están dedicados a la actividad del narcotráfico, en especial los fronterizos con países, para su comercialización, cuyos habitantes involucrados mantienen la “ley del silencio”. Así fueron descubiertos narco alcaldes, narco amautas, narco policías, etc.

En un debate radial en la semana pasada, el exministro Martínez hacía alusión a los narcovínculos en el gobierno de Paz Zamora, también en el último gobierno de Paz Estenssoro se dio el caso de Caparuch o Huanchaca, pero en el instante fue separado del gabinete el entonces Ministro de Gobierno, no porque estuviera involucrado, sino porque era de su responsabilidad la seguridad en la materia. ¿Y ahora?

El autor es Abogado y Politólogo.

 
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