La Paz es una ciudad construida sobre vastas ruinas tiwanacotas

• Imagen de estela encontrada en Llojeta fue repartida en la Feria de las Culturas


EN 1934, LLOJETA FUE EL ESCENARIO DE UN GRAN DESCUBRIMIENTO ARQUEOLÓGICO.

El municipio de La Paz por primera repartió ayer de forma gratuita a la ciudadanía la fotografía en una postal de la roca labrada proveniente de la cultura Tiwanaku que fue descubierta en la zona Llojeta en 1934 y que tiene una iconografía tallada que se asemeja a la figura central de la Puerta del Sol.

La imagen tiwanacota junto a otras tres postales que muestran fotografías de paisajes naturales paceños, forman parte de la campaña ambiental “La Paz Chukiyawu Marka, libre de basura” que organiza la Delegación Municipal para el Fomento de la Interculturalidad dependiente de la Dirección de Gobernabilidad y que se inició ayer en El Prado.

En 1934 con las excavaciones realizadas por el investigador Wendell Bennett en un pequeño montículo que estuvo ubicado en la actual zona de Llojeta, se pudieron encontrar evidencias arqueológicas que confirmaron la presencia de civilizaciones prehispánicas como la de Tiwanaku en el valle de Chuquiago.

El delegado para el Fomento de la Interculturalidad, Marcelo Fernández considera que la roca tallada es una extensión de la representación de la Pachamama o Madre Naturaleza, porque tiene en su iconografía zoomorfa la representación de peces que se repiten en el monolito Bennett también conocido como Pachamama y que estuvo por más de cincuenta años en la ciudad de La Paz.

“Las culturas ancestrales nos dejaron como un legado el respeto profundo por nuestra naturaleza, así lo demuestran los vestigios arqueológicos que se encontraron en varias zonas del valle de Chuquiago”, sostuvo Fernández.

Una serie de objetos arqueológicos fueron colectados por Bennett en Llojeta como fragmentos cerámicos, kerus o vasos ceremoniales y escudillas, en el lugar también se encontraron instrumentos de piedra como hachas, cuchillos, raspadores y alisadores (algunos trabajados en piedra obsidiana) y restos óseos que formaron parte de entierros funerarios.

El descubrimiento de Llojeta le permitió a Bennett plantear la hipótesis que el valle paceño formó parte hace miles de años del área de influencia de la cultura Tiwanaku.

Entre otros hallazgos arqueológicos están: cerámicas en la zona del Cementerio y otros descubrimientos en Pampahasi, que establecen que los objetos de uso ceremonial y utilitario de la cultura Tiwanaku pueden ser encontrados en otras zonas paceñas.

Los arqueólogos aseguran que pueden existir más vestigios precolombinos en las casas o calles de otras zonas de la urbe. En la antigua ciudad prehispánica hubo sectores en los que se instaló vecindarios de moradores.

En Miraflores se tuvo un gran valle agrícola llamado “Putu putu”, donde se cultivaba productos que abastecían a los habitantes prehispánicos.La zona Sur llamada “Anco anco” poseía una cerámica particular que sólo se desarrolló en ese lugar y se cuenta con registros que describen un gran derrumbe que sepultó a centenares de personas en el Siglo XVI.

En Chuquiaguillo, donde los tiwanacotas lavaban el oro del río, se descubrió el objeto de cerámica más representativo de los tiwanacotas en el período Urbano Clásico.

DATOS

- Estudios de varios investigadores comprueban que los tiwanacotas y después los incas dejaron rastros de su paso por la antigua “Chuki Apu Marka”.

- Esos vestigios encontrados en la ciudad de La Paz no son los únicos, puesto que el plano arqueológico de la antigua urbe se amplía cada vez más.

 
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