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Reprogramación del crédito vital para no ingresar en mora



El diferimiento del pago de los créditos bancarios generan preocupación en analistas, cuando indican que está política aplicada puede terminar en mora o se reprograme, medida aplicada por la cuarentena y a pedido de los empresarios por el Gobierno.

El economista y experto en inversiones, Mauricio Ríos, en su blog analiza la situación económica de la región, del mundo y de Bolivia, y señala que en el inicio de la crisis se proyectó que el país sufriría una recesión del 3,4 % en 2020, y solamente tres meses después se ajustó las previsiones, y la recesión sería del, -5,9%.

Como se recordará, el Producto Interno Bruto (PIB) terminó con 2,2 % en 2019, y el Presupuesto General del Estado (PGE) 2020 proyectó un crecimiento superior al 3 % para la presente gestión, pero la pandemia provocó una paralización de la economía, debido al confinamiento rígido.

“Me sigue pareciendo relativamente optimista, sobre todo por los problemas que se observa con el nivel de reservas del Banco Central de Bolivia BCB, la presión sobre el tipo de cambio, y la improvisación de las autoridades sobre el sistema bancario y financiero, que pronto podría terminar siendo el gran protagonista de la crisis”, advierte.

Según el experto, el verdadero problema vendrá cuando toda la cartera diferida entre en mora o se reprograme; las malas buenas intenciones pueden terminar provocando problemas todavía mayores. “Esperemos que no suceda”, sostiene.

Modelo

En su twitter, el economista y director de Maestría de la Universidad Católica Bolivia, Gonzalo Chávez, en reiteradas oportunidades indicó que el modelo que siguen las autoridades nacionales es el Keinesiano, en donde el Estado juega un rol importante para la economía.

Ríos también sostiene que se ha implementado un programa típicamente keynesiano de “obras con empleos” para el día después de la cuarentena con el mal argumento de que “es lo que están haciendo todos los países”, o de que “lo está haciendo EEUU”.

Esto no se traduce en que el modelo de libreto de estímulo de la demanda agregada interna de los últimos 15 años, que ya demostró su agotamiento más que sobradamente -porque ya no hay manera de continuar con su financiamiento-, sigue intacto, y en la medida que no haya ajustes y reformas, no habrá salida amable de la crisis, apunta.

Las consecuencias de persistir en esto, en el mejor de los escenarios es, como ya lo adelantamos con otros casos, zombificar la economía, generar estanflación, señala.

Sostiene que lo peor de la pandemia parece haber empezado a pasar, al menos a juzgar por lo que se observa en las principales ciudades europeas que han sido más castigadas por el virus.

 
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