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Una de cada diez personas

Poliglobulia afecta más a regiones altas del país



Las vitaminas E y C disminuyen el riesgo de poliglobulia.

Las personas que viven en la altura son las más propensas a padecer eritrocitosis o poliglobulia, considerada como una enfermedad de la altura. En Bolivia una de cada diez personas padece este mal de acuerdo con una investigación realizada por un equipo de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA).

El doctor Ricardo Amaru, oncoematólogo, biólogo molecular y docente de la Carrera de Medicina de la UMSA, explicó que se detectó recientemente que las personas que viven en altura son las propensas a contraer la enfermedad. No es propiamente un mal de las zonas altas, pero el riesgo de aumentar el conteo de glóbulos rojos crece en ciudades o poblaciones con altitudes superiores a los 3.000 metros sobre el nivel del mar.

La poliglobulia es un exceso de glóbulos rojos que se llama comúnmente “sangre espesa”. Con frecuencia es un mecanismo para compensar la disminución del oxígeno en sangre como ocurre en fumadores, pacientes con problemas respiratorios o cardiacos y personas que viven a gran altura.

“Las personas que tienen poliglobulia o exceso de glóbulos rojos no respiran, no duermen ni rinden bien” indicó, pero además pueden tener problemas colaterales en el resto del organismo, con graves repercusiones principalmente en los pulmones.

La investigación detectó también que quienes más enferman de poliglobulia son los varones en edad reproductiva. “La población de hombres entre 40 y 50 años son más propensos a la eritrocitosis excesiva o hipertensión pulmonar”, indicó.

Señaló que la incidencia de estas patologías en mujeres en edad fértil (de 12 a 45 años) es mínima debido al ciclo menstrual que implica sangrías espontáneas. Sin embargo, aclaró que después de esa edad, esta población presenta eritrocitosis, hipertensión o ambas enfermedades.

Estos resultados de la investigación fueron publicados en el libro “Eritrocitosis Patología de Altura” del doctor Amaru, un trabajo realizado hace más de 20 años, con estudio detallado sobre la enfermedad.

Con relación a la prevención –dijo– se han dado avances muy importantes en nuestro medio, principalmente en la atención de enfermedades pulmonares y la obesidad. “Evitar las enfermedades pulmonares por ejemplo puede evitar el contagio de neumonías y tuberculosis, con duras secuelas en los pulmones que pueden provocar la poliglobulia”, aseguró.

También se presenta la obesidad como uno de los problemas de salud más preocupantes que pueden desembocar en una poliglobulia, “si nos cuidamos de la obesidad esta enfermedad será menos intensa”, aclaró.

Una persona puede reconocer que está con principios de poliglobulia, por los síntomas y los signos que presenta la enfermedad. “Estos pacientes presentan dolor de nuca, generalmente en las mañanas, cuando caminan se cansan más de lo debido y sienten adormecimiento cuando cruzan los pies o los brazos, estos tres síntomas hacen pensar que una persona padece de esta enfermedad”.

También vemos que cuando las personas presentan poliglobulia tienen las puntas de los dedos, la cara y los labios más azules, los lóbulos de la oreja también se vuelven azules y cuando es más grave estas partes del cuerpo se empiezan a hinchar.

La poliglobulia –dijo– es una enfermedad considerada de base, razón por la cual un paciente con este mal deberá someterse de inicio a un hemograma para conocer el estado de la enfermedad y cuando la enfermedad es más complicada el paciente puede ser derivado a un segundo o tercer nivel de especialidad.

Debemos cuidarnos de las enfermedades pulmonares como los resfríos, neumonías y la tuberculosis, las mismas que si no son curadas adecuadamente pueden provocar una poliglobulia. “El consejo más importante que podemos dar a la población es que estén controlados medicamente una vez al año, del azúcar, del funcionamiento del riñón, la poliglobulia y el cáncer”, recomendó el especialista.

El tratamiento de la poliglobulia abarca el campo médico, pero también el de una dieta que contribuya a disminuir la viscosidad de la sangre. “Con ese objetivo se debe reducir el consumo de alimentos que contengan mucho hierro y aumentar el de aquellos ricos en vitaminas E y C. Frutas como el kiwi, mango, y tomate contienen vitamina E, magnesio, potasio y fibra”, indicó la nutricionista Andrea Vega.

“Es recomendable asimismo incluir alimentos que contienen salicilatos, como las pasas, uvas, naranjas, cerezas, manzana, piña y frutillas, ya que esta es una sustancia que actúa como la aspirina y contrarresta los efectos de la vitamina K que aumenta la viscosidad de la sangre”, dijo.

Ante este escenario que presenta la poliglobulia, el libro del doctor Amaru busca la adaptación del hombre andino en la altura, es decir cómo una persona puede adaptarse. “La información lograda está orientada a conocer para prevenir, diagnosticar y determinar los procedimientos que pueden ayudarnos ante esta patología, un trabajo que no solo será útil para atender este problema de salud, sino también para la Comunidad Científica Internacional”, concluyó.

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