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Brasil

Control de incendios da respiro a Bolsonaro

> En la Amazonia, en el acumulado entre enero y agosto se contabilizaron 46.825 focos de incendio, un 11 % más respecto a los mismos meses del año anterior


CONTROLAN INCENDIO PAULATINAMENTE EN ALTAMIRA.

Altamira.- Con el control paulatino del fuego, el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, toma un relativo respiro frente a las críticas internacionales por los incendios que destruyen parte de la Amazonía, mientras que la Iglesia católica levanta su voz sobre la problemática medioambiental del país.

Reunidos hasta el sábado en el estado amazónico de Pará, el más afectado por los incendios que desde hace tres semanas devastan parte de la selva, 120 obispos brasileños que preparan su participación el Sínodo de la Amazonía, previsto para octubre en el Vaticano, comenzaron a tomar partido del embate contra Bolsonaro.

“Lamentamos inmensamente que hoy, en vez de ser apoyadas e incentivados, nuestros líderes son criminalizados como enemigos de la patria”, consta en el documento firmado por el cardenal Claudio Hummes, nombrado por el papa Francisco para preparar el Sínodo de la Amazonía, y que se dio a conocer ayer.

Hummes relató que el papa pretende “presionar” a los Gobiernos locales y federal para actuar en la región y defiende la ayuda internacional ofrecida para contener los incendios, muchos de ellos “criminalmente provocados”.

El documento, coordinado por el obispo emérito de Xingú, Erwin Krautler, denuncia la “angustia” y el “horror” de los representantes de la Iglesia católica de la región con la violencia que toma fuerza en la Amazonía por la deforestación, la disputa de tierras, la minería ilegal y el tráfico clandestino de madera, entre otros.

“La soberanía brasileña sobre esa parte de la Amazonía es para nosotros incuestionable. Entendemos, sin embargo, y apoyamos la preocupación del mundo entero respeto a este macrobioma que desempeña una importantísima función reguladora del clima planetario”, subrayó el texto.

Según publicó ayer el diario O Estado de Sao Paulo, Bolsonaro admitió que la estatal Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin) monitoriza el Sínodo de la Amazonía porque “hay mucha influencia política”, contrariando una comunicación de febrero emitida por el propio organismo que negaba su foco en la Iglesia.

Sin dar cifras concretas de la “reducción considerable” de los focos de incendio, que según el estatal Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE) se intensificaron en agosto con 30.901 casos, casi el triple de los que se presentaron en el mismo mes de 2018, el Gobierno anunció algunas medidas para contenerlos.

No obstante, una de las medidas promulgadas el jueves, que prohibía por sesenta días el uso del fuego, una práctica común en Brasil para preparar los terrenos de cultivos en la época de cosecha, fue modificada un día después por Bolsonaro, que la mantuvo para la Amazonía, pero la autorizó en el resto del país.

De acuerdo con el informe, basado en imágenes captadas a través de satélites, la cantidad es la mayor para el mes desde 2010 y supera en un 196 % los 10.421 focos de incendios contabilizados en agosto del año anterior.

En la Amazonía, en el acumulado entre enero y agosto se contabilizó 46.825 focos de incendio, un 11 % más respecto a los mismos meses del año anterior.

Pará fue el estado con más quemadas registradas hasta agosto, con 10.185 focos, y su municipio de Altamira, que por su extensión es el mayor de Brasil en tamaño y el tercero en el mundo, encabezó la lista con 2.932 casos en los ochos primeros meses.

Altamira, como constató Efe, comienza a retomar las actividades después de intensificarse la presencia de fuerzas de seguridad y autoridades ambientales, que doblaron sus acciones de fiscalización en los últimos días contra incendiarios sospechosos, mineros ilegales y comerciantes clandestinos de madera.

“Aquí es normal esa fiscalización, pero en los últimos días aumentó como consecuencia de todo lo que habla la prensa”, relató el gerente hotelero Marcel Soares, para quien también la violencia en Altamira, “que ya alcanzó su pico más alto” comienza “a disminuir” con la mayor actuación de los organismos de seguridad.

Con 133,7 homicidios por cada 100.000 habitantes, Altamira es el segundo municipio más violento de Brasil, un aumento que según especialistas obedece al crecimiento demográfico que pasó de 100.000 a 140.000 personas cuando en 2010 se inició la construcción de la Hidroeléctrica de Belo Monte, que será la tercera mayor en el mundo.

Mientras los incendios pierden fuerza y las fiscalizaciones contra los incendiarios y otros delitos ambientales se intensifican, Bolsonaro prepara las estrategias para abordar esta semana en la ciudad colombiana de Leticia, durante una reunión con sus homólogos de la región, la estrategia para una acción conjunta de los países.

Para el próximo viernes en Leticia, fronteriza con Brasil y Perú, está prevista la reunión de Bolsonaro con el presidente de Ecuador, Lenín Moreno; con su colega peruano, Martín Vizcarra, y representantes de los Gobiernos de Bolivia, Surinam y Guyana. (EFE)

 
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