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Último año legislativo

UD repite pugnas, división y suma denuncias de extorsión

El año pasado por varias semanas, Unidad Demócrata instaló sus oficinas improvisadas en los pasillos del edificio del Legislativo por los desacuerdos internos


HASTA MARZO DE 2018, LA BANCADA DE UD INSTALÓ UNA OFICINA IMPROVISADA EN PASILLOS DEL LEGISLATIVO.
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La alianza de Unidad Demócrata entró en su último año de labor legislativa en medio de las constantes pugnas por cupos de representación que denotan la división y debilidad en la oposición. A esto se suma una denuncia por presunta extorsión de la diputada María Calcina contra su par Gonzalo Barrientos, quien podría ser llevado a la Comisión de Ética de la Cámara Baja.

Unidad Demócrata es la alianza formada en las elecciones para la Gobernación de Beni en 2012, en el primer intento por agrupar a los partidos contrarios al Movimiento Al Socialismo – MAS.

UD se formó luego, para las elecciones generales de octubre de 2014 con Unidad Nacional – UN de Samuel Doria Medina y el Movimiento Social Demócrata de Rubén Costas. En ese proceso la alianza logró el segundo lugar con más de 1,3 millones de votos, convirtiéndose en la primera fuerza opositora con representación parlamentaria.

Los desacuerdos en UD, sin embargo, se dieron desde el inicio de esta gestión legislativa (2015 a 2020), pues ambos partidos comenzaron a priorizar la repartición de los cupos en las directivas de Diputados y Senadores, además de las propias brigadas. El acuerdo definió que en cada gestión roten los puestos con un jefe de UN en la Cámara Alta y un jefe de Demócratas para la Cámara Alta, intercalando al siguiente año esos puestos.

Las disidencias se convirtieron en denuncias mutuas, pero también al interior de cada frente. Por ejemplo, la diputada Jimena Costa denunció a su suplente Amilcar Barral de haber realizado cobros indebidos a un subalterno. El legislador negó los cargos, aclaró que se trataba de una deuda particular, pero fue llevado a la Comisión de Ética con la suspensión de labores y sin derecho a salario durante seis meses.

En ese marco, similar suerte podría correr Gonzalo Barrientos, diputado por filas de Demócratas, que fue denunciado por la diputada María Calcina de UN por un presunto acto de extorsión de Bs 20 mil, cerda de 3 mil dólares.

Calcina, quien fue propuesta como nueva jefa de bancada en Diputados por una facción de la alianza, dijo que Barrientos le pidió esa suma de dinero a cambio del apoyo de otros diputados, además de pedir cupo para dos cargos, o “pegas” como dijo la diputada, dentro de esa cámara.

Barrientos se limitó a negar las sindicaciones en su contra y respondió a Calcina con “amabilidad”.

“Eso es totalmente falso. La aprecio mucho y lo tomo como de quien viene y no voy a entrar en ningún tipo de polémica”, declaró Barrientos a medios de cobertura.

A LA COMISIÓN DE ÉTICA

El presidente de Diputados, el oficialista Víctor Borda, alertó que el caso podría ser derivado a la Comisión de Ética, pero también ante el Ministerio Público, por lo que pidió a Calcina oficializar su denuncia en materia penal.

“Cobrar dineros, pedir espacios a cambio de ciertos servicios políticos, no se puede dar en la Cámara de Diputados”, dijo.

Las últimas pugnas en la oposición se dieron con la elección de la directiva para la gestión que cierra la participación de esa alianza.

Shirley Franco fue designada jefa de bancada sobre Calcina. La diputada cochabambina tuvo respaldo de un grupo, pero el rechazo de otro como Jimena Costa o Fernanda San Martín que hace tiempo se desmarcaron de UD.

Calcina denunció el pasado 18 de enero en la primera sesión ordinaria de la Asamblea Legislativa que fue “humillada y discriminada” por esa alianza política. (Visor Bolivia)

 
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