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Coronavirus, ¿lecciones de vida o sacudida pasajera?

Rolando Javier Eduardo Garvizu

Desequilibrio dentro del sistema económico, colapso de sistemas de salud; pérdida de familiares, amigos, conocidos; aislamiento social, cierre parcial o definitivo de unidades económicas y el consecuente aumento del desempleo, son algunos de los impactos en común causados por la pandemia en todo el mundo.

Pudimos observar que no importa el nivel socioeconómico o de educación de las personas, pues todos estamos igualmente expuestos y tenemos probabilidades de contagiarnos y de presentar un cuadro grave o incluso morir. También se evidenció que muchos de los países llamados desarrollados fueron tan afectados como los países en vías de desarrollo.

Uno pensaría que todos estos impactos deberían haber afectado la conciencia de las personas en lo que se refiere a sus prioridades y modo de accionar con los demás seres vivos. Pudimos ver la solidaridad de muchas personas, ayudando a gente y animales necesitados durante la aplicación de la cuarentena; pero también pudimos observar que esta tragedia sacó a luz el lado negativo de muchas personas.

En el contexto ambiental se puede rescatar dos factores importantes: la naturaleza tiene una capacidad de recuperación impresionante. Pudimos observar que debido a la paralización de actividades a escala mundial, fue notoria la mejoría en la calidad de oxígeno, la disminución significativa de contaminantes en los cuerpos de agua (ríos, lagos, mares, océanos), reaparición de diversidad de fauna macro y microbiótica en diversos ecosistemas y áreas pobladas, por citar solo algunos casos. Esto evidenció de manera palpable la gran contaminación que generan las actividades humanas.

Pero el otro lado de la moneda muestra que aún tenemos mucho que aprender, principalmente en nuestro país. Es una lástima que en plena pandemia y con los sistemas de salud de distintas ciudades colapsados, puedan primar para algunas personas intereses personales y políticos que fomentan movilizaciones con actos vandálicos, que afectan la salud de gran parte de la población.

Por otra parte, grupos sociales pusieron sobre todo sus intereses económicos y sacaron provecho de la situación, aumentando los precios de productos muy demandados, como los medicamentos, falsificando otros. Se informó de casos de quemas al punto que a estas alturas ya se registra una cantidad mayor de puntos de calor que los identificados el año pasado. Todo por intereses netamente económicos.

Los líderes políticos, dirigentes sindicales y la sociedad en general deben comprender que esta pandemia y los efectos que se presentaron son pequeña muestra de los impactos que se suscitarán si seguimos dañando el medio ambiente.

Si alguien se preguntara “qué tiene que ver el medio ambiente” con una enfermedad --para algunos creada por el ser humano--, la respuesta es sencilla: si seguimos arrasando bosques e invadiendo el hábitat de la fauna silvestre, cada vez será mayor el riesgo de que contraigamos enfermedades por haber eliminado sistemas de protección naturales.

No debemos ignorar que los ecosistemas saludables proporcionan un ambiente más sano para las personas y reducen los riesgos de enfermedades y problemas de salud. Por otra parte, la biodiversidad de flora nos proporciona oxígeno, alimentos y una gran diversidad de elementos usados en la generación de medicamentos y tratamientos naturales para diversas enfermedades. La diversidad de fauna sirve de escudo natural para diversas enfermedades.

Recordemos que la alteración de los ecosistemas, la caza indiscriminada, la deforestación, el prejuicio religioso-cultural y la poca higiene fueron causantes de una pandemia que arrasó con un 60 % de la población europea de entonces, hace unos 100 años.

Ahora que estamos en el país en una época pre-electoral, se nota que los partidos políticos y muchos actores sociales solo buscan protagonismo por medio de la pelea y culpando a los contrarios por los problemas que vive el país, pero ningún partido presenta propuestas claras y precisas en el tema ambiental, pese a la importancia que tiene para la vida de todos los bolivianos.

Es hora de que cambiemos nuestras viejas costumbres y comencemos a adecuarnos a una nueva normalidad, amigable con el medio ambiente. Para esto necesitamos cambiar en muchos aspectos, como los productivos, energéticos, de consumo, nuestra educación y muchos otros. Y para esto será necesario que los líderes consideren estos temas y nos puedan direccionar por un camino de cuidado ambiental, asegurando así la vida de las generaciones futuras.

El autor es Ingeniero en Ecología y Medio Ambiente.

 
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