Publicidad

    


Pertenece a la cultura Inca

Cementerio subterráneo en Viacha

Por Edwin Conde Villarreal


UNA DE LAS SORPRENDENTES TUMBAS INCAS CON CÁMARAS FUNERARIAS CONSTRUIDAS BAJO TIERRA.
 GALERÍA(3)

Una necrópolis subterránea de la cultura Inca de arquitectura rupestre monumental fue descubierta en el municipio de Viacha con más de un centenar de restos humanos depositados en cámaras funerarias trabajadas bajo tierra, junto con una importante cantidad de objetos arqueológicos que se conservaron por más de 500 años.

El arqueólogo responsable de la investigación, Wanderson Esquerdo, destacó que las tumbas con cámaras subterráneas fueron cavadas y construidas en la propia roca, por lo que corresponde a una “arqueología de arte rupestre monumental” único en Bolivia.

El hallazgo de las cámaras mortuorias donde hace más de cinco siglos se depositaron entierros con ajuares funerarios, se produjo cuando los empleados de la empresa minera Esmical realizaban la explotación de la roca puzolana en esa región y advirtieron la existencia de hoyos y objetos de cerámica.

“El más grande valor del descubrimiento es el contexto donde los objetos fueron encontrados y fueron descubiertos en un contexto único para la arqueología en Bolivia”, aseveró.

El arte rupestre es un tipo de arte que se plasma en las rocas, generalmente en el interior de cuevas, grutas, cavernas o abrigos. La arqueología que emplea el término, ha localizado muestras de arte rupestre en varias partes del mundo.

En relación a los sepelios, Esquerdo detalló que, “los incas enterraban a sus muertos de acuerdo con las regiones y culturas que conquistaban, asumían en ciertos casos, las costumbres de las culturas locales”.

Los diversos huecos circulares ubicados en Viacha, eran antiguas tumbas excavadas en la roca volcánica puzolana, tradicionalmente conocida como “poq’e” y que era usada para el lavado de ollas viejas.

En el territorio de los Andes la expansión inca (1430-1533 d.C.) dejó diversos indicadores desde patrones de asentamientos regionales, arquitectura local, espacios funerarios hasta modificaciones de la producción de la cerámica.

En esta dimensión entran las redes viales como sistemas de integración en las que no sólo intervienen aspectos prácticos, sino elementos rituales relacionados con el paisaje y lugares sagrados. La expansión y dominio Inka en Bolivia y en otras regiones de los Andes, se legitimó a través de elementos ideológico-rituales que permitieron el manejo del poder en distintas esferas.

Son diversas las investigaciones sobre la expansión de los incas en regiones altiplánicas, los valles interandinos y las zonas tropicales, que demuestran la dimensión del fenómeno y cómo este tuvo grandes repercusiones en la estructuración de las sociedades prehispánicas tardías y coloniales.

HALLAZGO SORPRENDENTE

“Constituyó una sorpresa el hallazgo de una de las tumbas, cuya entrada era una angosta chimenea de ingreso vertical (de tres metros de profundidad) que luego se ensanchaba y daba lugar a dos cámaras o nichos en una superficie aproximada de 10 metros cuadrados”, sostuvo el arqueólogo boliviano, Jédu Sagárnaga, que coordinó las investigaciones en las comunidades viacheñas de Mazo Cruz y Chacoma.

El experto destacó que Viacha (ubicada a 22 kilómetros de La Paz) es un municipio privilegiado con restos arqueológicos de distintas etapas, desde el Formativo, hasta la llegada de los incas y luego los españoles. Incluso el hecho de haberse registrado allí la Batalla de Ingavi (1841), le confiere un alto carácter arqueológico.

“El material recuperado da cuenta que se trata de grupos Pacajes (de los señoríos aymaras) bajo la dominación inca. Probablemente durante los primeros años de la intromisión cusqueña a este territorio”, explicó Sagárnaga, quien junto con el arqueólogo finlandés Antti Korpisaari, dirigieron hace 14 años las excavaciones en la isla Pariti donde descubrieron una cerámica tiwanacota única.

Los ajuares funerarios de la necrópolis de Viacha estaban compuestos por objetos de madera, de cerámica (se recuperaron 30 piezas como aríbalos incas, platos ornitomorfos o con cabezas de patos y otros recipientes), mientras que los más de 150 objetos metálicos en su mayoría son de cobre (como topus o topos, laurakes y otros adornos femeninos). “Aunque el waqeo o saqueo era evidente, allí pudo recuperarse restos óseos, cerámicos, metálicos y de madera, muy valiosos desde el punto de vista científico”, destacó.

TUMBAS INTACTAS

El equipo científico coordinado por Sagárnaga, descubrió también una tumba que no sólo estaba intacta, sino que había sido el destino final de casi un centenar de cuerpos humanos, pero sin un proceso de momificación por lo que en su mayoría estaban desintegrados por el paso del tiempo, durante más de cinco siglos.

“Los cuerpos habían sido inhumados con cierto ajuar funerario que en gran medida desapareció, exceptuando los adornos y otros artefactos de metal, principalmente de cobre”, añadió Sagárnaga.

Se procedió, entonces, a documentar fotográficamente tanto el exterior como el interior de la tumba, y a medir y dibujar procurando obtener el mejor detalle posible. Los materiales fueron transportados a un laboratorio en la ciudad de La Paz para su limpieza y análisis.

Dijo que, desde el punto de vista científico, no hay un descubrimiento que sea mejor o peor que otro. “Todos son significativos, pues refieren a nuestras más profundas raíces”, acotó.

Una parte de los objetos arqueológicos y los restos óseos descubiertos en la necrópolis inca de Viacha estuvieron expuestos en la muestra temporal denominada “Viacha hace medio milenio” en el Museo Nacional de Arte. (CienciaBolivia)

 
Revistas
Publicidad
Portada de HOY

JPG (754 Kb)      |       PDF (483 Kb)



Cotizaciones
1 Dólar:6.96 Bs.
1 Euro:7.82 Bs.
1 UFV:2.28575 Bs.

Publicidad

Publicidad