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Modificaciones en el ámbito laboral por el Covid-19

Rolando J.E. Garvizu Meza

Independientemente del origen, el Covid-19 también conocido como enfermedad por coronavirus, es una enfermedad infecciosa causada por el virus SARS-CoV-2, detectado a finales del 2019 en la República Popular China. Éste se extendió por más de 100 países y se declaró como pandemia en marzo del 2020 por la OMS.

El principal problema de esta enfermedad es su alta morbilidad, y pone en riesgo de colapso a los sistemas de salud, aumentando la probabilidad de mortalidad de la misma. Esto generó un impacto socioeconómico global provocado por los esfuerzos de los gobiernos que aplicaron medidas de confinamiento (cuarentena) a su población, buscando evitar un contagio masivo y la saturación de los sistemas de salud. Todo esto afecta la economía de los países, sus sistemas productivos y el estilo de vida de la población.

Para evitar graves problemas en la economía, en el mundo entero y en Bolivia se vio la necesidad de ejecutar políticas para la reactivación económica, flexibilizando las restricciones impuestas, principalmente en los sectores industriales y constructivos. Pero debemos entender que la normalidad no volverá a ser la misma.

Se debe reordenar nuestra forma de vida y trabajo, pues esta pandemia está demostrando que nuestras actividades no eran las más adecuadas. Ahora debemos enfocarnos más en el cuidado ambiental. Durante la cuarentena, vimos cómo la naturaleza comenzó a recuperarse, los animales regresaron a caminar por las ciudades, los ríos se vieron menos contaminados y la fauna acuática regresó a ellos. Además, mejoró la calidad del aire en todo el planeta.

Aunque la pandemia aceleró el trabajo desde la casa y el uso de la tecnología, el factor humano es aún vital para el funcionamiento de la economía.

Por esto, en la reapertura de las diferentes actividades laborales, el interés económico debe ser puesto en segundo lugar y el factor humano deberá ser prioritario, porque sin ellos no se podrá avanzar.

Toda organización productiva que quiera volver a desarrollar actividades durante y post pandemia, deberá revisar todos los procesos que la componen y reformular sus principios y procedimientos de trabajo. También verificar cuáles actividades requieren de la presencia de los trabajadores y cuáles podrían ser realizadas con las técnicas de teletrabajo.

Las actividades que demanden la presencia física del trabajador deberán ser evaluadas para no generar áreas con una inadecuada concentración de personas. Se tendrá que implementar medidas para conservar el distanciamiento de seguridad adecuado y minimizar el riesgo de contagio.

Se deberá considerar presupuestos para modificar las estructuras de las áreas de trabajo, proporcionar una adecuada ventilación, además de la implementación de filtros según las características de los lugares de trabajo, programar la capacitación constante de su personal y la evaluación permanente de las medidas que se irá adoptando para una mejora continua.

También se deberá cuidar el transporte del personal para minimizar los riesgos de contagio. Por último, se tendrá que considerar la dotación de los equipos de protección personal y los medios de higienización y limpieza de los trabajadores.

Para la evaluación, ejecución y cumplimiento de todas estas nuevas formas de trabajo y maneras de minimizar el contagio, todas las instituciones públicas y privadas, empresas, industrias y todo tipo de actividad económica deberán contratar personal capacitado.

La prevención para no contraer el coronavirus demanda evaluar todas las actividades y definir su nivel de riesgo, para luego implementar los medios adecuados y minimizar el contagio. Si usamos medios inadecuados podemos ocasionar más problemas que beneficios. Por ejemplo los túneles de desinfección, si se los diseña mal (dimensiones, dirección de aspersores y otros), y no se sigue los procedimientos adecuados en la selección y uso de los desinfectantes (tiempo de permanencia en el túnel, tiempo de espera para su nuevo uso), además del preparado de los elementos de desinfección a usar, podemos generar mayor riesgo de contagio.

También se debe analizar el grado de riesgo de contagio en la actividad económica, para evitar gastos injustificados para la prevención, o el caso de compra de equipos inadecuados --por tratar de ahorrar o por desconocimiento--, que otorgan baja protección en actividades de alto riesgo o equipos caros para actividades de bajo riesgo.

Las variadas actividades en mercados, industrias, proyectos, oficinas, áreas de esparcimiento, centros de diversión, venta de alimentos, almacenes y muchas otras, tienen diferentes grados de riesgo y su análisis debe ser individual y específico, porque tienen particularidades que deben ser tomadas en cuenta.

Hay instituciones que solo por cumplir la norma presentan documentos, donde, de manera idealista, se comprometen a hacer cosas inviables.

Todo esto remarca la necesidad de contar con el asesoramiento profesional necesario y oportuno, con capacidad de modificar los protocolos y planes de acción de acuerdo con los cambios en el entorno laboral.

El autor es ingeniero en Ecología y Medio Ambiente.

rolandogarvizumeza@gmail.com

 
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